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Inmaculada León Tirado
Jueves, 7 de julio de 2016
EL AVISPERO

SI VOLVIERA A NACER

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SI VOLVIERA A NACER

 

 

Esta mañana, no sé por qué, me ha venido a la mente un poema de Jorge Luis Borges titulado “Si volviera a nacer” que, entre otros versos, dice así:

….Correría más riesgos, haría más viajes,

contemplaría más atardeceres,

subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares a donde nunca he ido,

comería más helados y menos habas,

tendría más problemas reales y menos imaginarios…

Alguien me preguntó una vez, si volviera a nacer, qué haría diferente en mi vida. No respondí. Como en el poema de Borges, podría subir más montañas, nadar más ríos, conocer a más gente, viajar más y conocer otras culturas, estudiar idiomas, vivir en otro lugar, estudiar otras carreras, ser menos impaciente. Podría ser más cosas o menos ambiciosa. O incluso más fría a la hora de valorar a los demás. Podría tener menos miedos. Ser menos empática, más materialista, menos generosa y un poco más egoísta. Hubiera empezado a escribir mucho antes o me hubiera dedicado a la música o al teatro o a la pintura… Seguramente sería menos altruista o menos sensible para que no me afectaran tanto las cosas. Sería más racional y menos pasional. Menos esperanzada y más práctica. Viviría en una pequeña localidad, algo silenciosa, rodeada de un jardín con olor a mar dominando mis entrañas y un intenso gustillo a libertad donde nada me faltara ni nada me sobrara. 

Pero entonces pensé… que «esa» ya  no sería yo y si a «esa» le preguntaran cómo le gustaría vivir si volviera a nacer, seguramente contestaría: tal y como vive esa otra que escribe estos párrafos.

El asunto no es qué haríamos si nos dieran otra oportunidad. El problema es lo que no hacemos con la vida que vivimos. La frustración, eso es lo que no nos deja ser felices porque siempre encontramos alguna ausencia para ello. Lo que no hicimos, lo que nos falta, lo que podríamos haber hecho o haber tenido. Si la vida nos diera otra oportunidad, seguramente haríamos exactamente lo mismo, porque lo que hicimos, quisimos hacerlo y eso forma parte de lo que somos ahora. La moraleja de todo esto es que debemos aprender a no imponer condiciones a  nuestra felicidad. Si no podemos ser felices con lo que tenemos, con lo que somos, con la vida que hemos elegido, jamás lo seremos de otra manera porque siempre encontraremos una ausencia que lo entorpezca y será objeto de nuestras fantasías soñando de nuevo qué hubiéramos sido, en vez de aprender a vivir y disfrutar lo que ya somos.

 

Inmaculada León

Escritora

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1 Comentario
Fecha: Jueves, 7 de julio de 2016 a las 16:39
Manuel Horta Caballero
Acertado por completo. Una gran escritora con sencillez y profundidad, dá gusto leerte, tan joven y tan madura en sus reflexiones.

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