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CUADERNO DE BITÁCORA
Martes, 25 de octubre de 2016
CUADERNO DE BITÁCORA

Del no es no, al sentido común

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Del no es no, al sentido común

 

Debo reconocer que me he sentido partidario del no a Rajoy desde el primer momento en que se planteó una abstención del PSOE que facilitara la gobernabilidad de España. Una abstención que provocaba un cisma sin precedentes en el seno del Partido Socialista, agravado con un golpe de estado por parte de aquellos que veían en ese No tan rotundo, una pérdida de privilegios y derechos adquiridos durante tantos años de bipartidismo.

El no a Rajoy, entiendo yo, tiene mucho más calado ideológico que razonamiento político. No se puede pedir a un socio del Madrid que apoye al Barça, aunque los dos presidentes de club coman juntos de vez en cuando y se den palmaditas en la espalda. Eso es algo que se permite en las altas esferas, pero nunca a pie de calle, o a nivel de socio. De igual forma, los militantes y simpatizantes del PSOE no pueden entender ni entenderán jamás, que el enemigo a batir, por lógica política e ideales, se convierta en el partido de gobierno merced al apoyo de los dirigentes socialistas, que según parece, no han sufrido el rigor con que el PP ha dirigido las políticas sociales.

El no es no, supondría permanecer en la izquierda. Defender los ideales con que un partido político se sustenta y mantiene a su militancia. El no es no, significa levantarse por la mañana libre de culpa, mirarse al espejo y ver que nada ha cambiado en la filosofía de vida que uno se marca, porque aunque el posicionamiento en negativo no sea efectivo, al menos no te hace cómplice de la corrupción y la delincuencia con que se dirigen otros.

El no es no, ha sido un lema mal empleado, un lema sin explicación, una cerrazón  obtusa que a nadie beneficia, si no que, como digo, te exime de culpa, de compromiso, si es que es cierto aquello de que “el que esté libre de culpa tire la primera piedra” porque aquí corruptos ahílos y delincuentes también. Quizá ha sido el modo, las formas, de cerrarse en el no es no, para seguir manteniendo la coherencia de un partido de izquierdas, y defender posiciones frente a los populistas irreverentes de Podemos, porque lo que está claro es que con la abstención a favor del PP de Mariano Rajoy, lo que se va a producir es una desbandada de militantes y simpatizantes del PSOE hacia posiciones más extremas a fin de no perder la izquierda, ni la ideología.

También el atropello a las bases por parte de los llamados golpistas, pasando por encima de la ideología, como un elefante en una cacharrería, pone de manifiesto la crisis interna que se vive en el Partido Socialista desde la llegada de Pedro Sánchez. Pero una vez que la decisión de abstenerse del Comité Federal, que dice representar a los votantes de a pie, consigue 139 votos a favor frente a los 96 que se mantienen en el no, lo único que resta es actuar con coherencia, no debilitar más la imagen y el prestigio del Partido Socialista, y facilitar la formación de un gobierno del enemigo, frente a un mal peor, que sería echarse en manos de la izquierda totalitaria y fascista de Podemos y sus satélites.

Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos. Puede que sea cierto, pero la lógica debe servir para canalizar los sentidos, sean más o menos comunes. España no ha vivido jamás una situación tan complicada como la actual, donde las malas políticas del partido en el gobierno y el poco acierto de sus dirigentes han permitido que los antisistema y los terroristas entren en las instituciones. Un despropósito sin precedentes que ha traído a la vida pública, y a la política institucional a todo tipo de descerebrados, aunque algunos cuelguen diplomas universitarios en las paredes de sus casas.

Es por ello, y por ellos, que frente a un mal peor, que me quede como estoy. Es por ello que el no es no, debe quedarse en un segundo plano, mantenerlo de puertas para adentro, en la integridad de cada uno, cuando al abstenerse en la formación de gobierno tengamos claro que se hace por el bien de España, para impedir que avance un enemigo peor que el PP.

Con la abstención lo que se otorga no es un cheque en blanco a Rajoy, no es permitir que siga habiendo una política de recortes y perdidas de derechos de los ciudadanos, lo que se permite es la formación de un gobierno de consenso, donde el partido que tenga la responsabilidad de gobernar no le quede más remedio que empatizar con los partidos de la oposición y, al fin y al cabo, cambiar las formas nefastas de gobernar que nos han puesto en esta situación tan compleja. Por mi parte, seguiré manteniendo el no es no, íntimamente, como se mantiene una ideología, un credo, una pasión o un vicio oculto, pero con todo el sentido común.   

 

Ismael Álvarez de Toledo

http://www.ismaelalvarezdetoledo.com

 

 

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