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DESDE EL CAÑAVERAL
Miércoles, 10 de mayo de 2017
DESDE EL CAÑAVERAL

La Francia de la Quinta República.

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Poner en dudas que Francia es una gran nación, es algo que nadie puede poner en tela de juicio si conoce el devenir de este pueblo hermano a lo largo de su dilatada historia y de los caminos recorridos por los franceses, muy especialmente en nuestras tierras y en nuestras ciudades cuando Napoleón, dueño de Europa colocó a su hermano D. José (llamado Pepe Botella) como rey de España.

Francia era la quinta potencia económica del mundo en el año 2016 y ha pasado a ser la sexta en este año al ser superado su producto interior  bruto  (PIB) por el Reino Unido con 2.853.357 millones de euros. Sigue siendo la primera  potencia agrícola de la Unión Europea (EU) aportando más de la cuarta parte de la producción agrícola, cuando solamente se dedican a este sector productivo el 2.8% de los franceses mientras en España se emplean más del 4,5%.

Es el país de la Unión con el nivel mayor de gasto público (57% del PIB) comparado con España con el 41,6%  nos superan con más de 15 puntos, si a esto le sumamos los altos costes laborales, un mercado laboral poco flexible, un sector de servicios que ocupa al 75% de la población, una presión fiscal muy alta, una de más mayores de Europa (55%) y una deuda que ronda el 97.8% del PIB, nos daremos cuenta del grave momento por el que está pasando Francia.

No debemos olvidar que a pesar de todo Francia es la segunda nación del mundo en producción de energía nuclear de la que emplea más del 78% de energía eléctrica. Sigue siendo la quinta potencia en exportaciones y la sexta en importaciones del mundo, y con una extensión de 643.801 Km tiene una población de 66.810 habitantes con una renta per cápita de 39. 621 euros, ligeramente superior a la media europea y muy superior a la española de 33.249 euros. Mientras en España tenemos un paro de  18… Francia, a pesar de la crisis, ha combatido muy bien el desempleo que ronda el 9.7% de la población.

Estos datos nos pueden acercar más a lo que está ocurriendo, en estos momentos, en Francia con la celebración de las elecciones presidenciales donde la forma de gobierno está organizada  por un sistema democrático a doble vuelta para elegir a un presidente  semipresidencialista con amplias funciones de gobierno aunque dependiente para gobernar  de la Asamblea Nacional. Es importante resaltar que en estas onceavas elecciones presidenciales en la Quinta República y la décima con sufragio universal directo, el presidente saliente de la República  Francesa no se presenta a la reelección, debido, según las informaciones recibidas, a la bajísima estimación que los franceses tienen sobre François Hollande.

Por primera vez en la historia democrática francesa, un partido tradicional  de gobierno tanto de la derecha como de la izquierda no ha sido capaz  de poder superar  la primera vuelta y así participar en la segunda el día siete de mayo. De tal manera se ha roto el bipartidismo que el partido socialista que gobierna a los franceses ha cosechado los peores resultados desde su nacimiento con un porcentaje de votos del 6.10% conseguidos por el exministro de Economía Social y de Educación de Hollande , el Sr. Benoit Hamon. Pero  algo parecido ha ocurrido  con François Fillón del partido republicano (LR) y representante de la derecha gaullista que solamente ha conseguido el 19.71% de los votos. Cabe resaltar también que ambos partidos llegaban a las elecciones presidenciales después de haber superado unas primarias en cada uno de sus respectivos partidos políticos. Por otro lado, el líder de Francia Insumisa Jean Luc Melenchon con el 19.02%  de los votos ha triplicado al partido socialista en el gobierno con un programa antisistema, cuya voluntad es la caída de la quinta república, salida del Euro y crear una nueva república francesa.

Se han presentado a estas elecciones presidenciales francesas, en la primera vuelta, once candidatos que han sido capaces de reunir las 500 firmas concedidas por parte de funcionarios públicos locales, electos popularmente  y que voluntariamente se  adhieren a una candidatura recibiendo por este motivo el nombre de patrocinios; tales adhesiones  deben provenir  de la región representada electoralmente por dichos funcionarios de al  menos  30 Departamentos o  Comunidades Ultramarinas diferentes de Francia y  además ninguno de los Departamentos puede acumular más del 10% de las adhesiones a la candidatura que estimen pertinente, es decir no puede haber más de 50 adhesiones a la candidatura por departamento. Como podemos ver no es fácil, ni mucho menos, poder ser candidato presidencial en Francia.

Así pues, solamente el centrista Emmanuel Macron,  brillante ministro de economía con el presidente Hollande, líder de la Plataforma en Marcha, con un programa liberal consistente, entre otros asuntos, en reducir el gasto público en 60.000 millones de euros, eliminar 120.000 plazas de funcionarios públicos, europeísta convencido, ha sido el ganador de esta primera vuelta con el 23.91% de los sufragios. Muy cerca, en los resultados, se encuentra Marine Le Pen, líder del partido Ultraderechista, racista, homófona y antisistema, con un programa de proteccionismo comercial, salida de la UE y de la OTAN, restablecimiento del franco como moneda nacional, ha conseguido el 21.42% de los votos pasando ala segunda vuelta. En definitiva pasan a la segunda vuelta de las presidenciales francesas un nuevo líder sin partido  y una mujer de la extrema derecha antisistema.

En las elecciones presidenciales francesas  celebradas este domingo día 7 de mayo de 2017, los resultados se han acercado mucho a las numerosas encuestas realizadas por muchos medios de comunicación franceses en los que se pronosticaba la clara victoria de Emmanuel Macrón.  Si es cierto que  a pesar de la abrumadora victoria de Macrón con el 66.06% de los votos frente al 33.93% de Marine Le Pen,  esta victoria está muy lejos de la conseguida por Jacques  Chirac en el año 2002 cuando derrotó con el 82% de los votos al padre de Marine Le Pen, Jean-Marie, por lo que de nuevo el pueblo francés ha sabido discernir entre un candidato proteccionista y otro aperturista.

Ciertamente Francia se jugaba muchísimo en estas elecciones, para mi elecciones  marcadas por el miedo, porque se ofrecían al votante dos clarísimos modelos de gobierno, el de Macrón significado por ser europeísta, liberal, defensor de la globalización, banquero, partidario de la apertura de las fronteras a las personas y a las mercancías, reductor del gasto público y de los funcionarios, Le Pen, defensora de la xenofobia, de la salida del euro, del proteccionismo estatal, en contra de la inmigración y aumento del gasto público.

En un año en el que se ponen de moda los populismos, los nacionalismos, cierto escepticismo con el capitalismo de libre mercado, un orden liberal internacional en crisis, miedo a los inmigrantes y refugiados, la Unión Europea en peligro, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el triunfo de un populista Donald Trump  en EE.UU, la adhesión, por la fuerza, de la península de Crimea por parte de Putin, las luchas encarnizadas contra el Estado Islamista,la victoria de Macrón significa mucho más por lo que evita que por las propuestas que presenta, aunque éstas sean importantes y renovadoras.

Tanto es así, que hoy se compara a Macrón en Europa y yo diría en el mundo,  con el primer ministro  canadiense  Justin Trudeau, con el presidente de EEUU  John F. Kennedy no solamente por su juventud sino por haber sabido  escoger  el momento, los mensajes y el acierto de separarse de las fuerzas de derecha y de izquierda, hegemónicas siempre en Francia, y haber construido un corpus de ideas que vertebran al centro derecha yal centro izquierda francés.

Hoy es un día muy especial para todos pero muy significativo para los franceses porque dentro de la gran maraña política que reinaba en el país, han sabido dibujar un nuevo escenario político y social para Francia. Esperemos que en las próximas elecciones legislativas del junio Emmanuel Macron sea capaz de lograr un número suficiente de diputados en la Asamblea Nacional Francesa para poder llevar a cabo sus ideas, sus proyectos de renovación y su nueva concepción de lo que debe ser la política con mayúscula y  sería una gran desilusión para todos que  todo esto se pueda venir abajo si ganan las legislativas las fuerzas de la oposición de derechas y de izquierdas.

Por fin Europa hoy ha podido despertar con una grata noticia hecha realidad, Francia sigue apoyando a la unión europea y fortaleciendo sus proyectos y sus grandes realidades sociales por mucho que se empeñen los que no creen en las virtudes que tenemos todos si somos capaces de permanecer unidos y saber escribir nuestra historia de paz, solidaridad, justicia y libertad  juntos, sabiendo que los enemigos están siempre cerca y que sus voces se escuchan en las calles sabedores que han perdido otra gran batalla como ocurrió ayer con el Frente Social opositor a la convivencia y la libertad vociferando por las calles francesas un tanto semejante a la tristeza que se refleja en las miradas y acciones de Podemos, único partido español a quien no le ha gustado que gane la libertad  y la prosperidad en Francia defendidas por Macron.

Emilio Nieto

 

 

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