Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

DESDE EL CAÑAVERAL
Lunes, 5 de junio de 2017
DESDE EL CAÑAVERAL

Creación de riqueza

Guardar en Mis Noticias.

Para que una nación progrese adecuadamente y todos sus ciudadanos puedan vivir de la mejor forma posible es necesario, con necesidad de medio, que todos, absolutamente todos, podamos trabajar  y contribuir proporcionalmente al sostenimiento de los gastos  del estado del bienestar que representa una educación, una sanidad, una justicia, unas pensiones y una atención a los que menos tienen con plenitud de garantías.

La barita mágica no existe en economía porque todas las recomendaciones posibles se basan en dos grandes ejes sobre los que debe pivotar las relaciones económicas de un país moderno como es España. No cabe duda, que entre el capital y el trabajo debe establecerse un equilibrio estable y duradero y que ambas situaciones deberían estar salvaguardadas por un poder político estable y garante de esas relaciones sin imponer pero sin permitir los abusos de unos sobre los otros. Ese equilibrio entre las dos partes debe tener un principio o eje básico  llamado competitivo para que los productos obtenidos sean aceptados por la comunidad nacional e internacional.

Cuando, desde el gobierno que fuere, se potencia más a un sector que al otro se produce inequívocamente un desequilibrio que desemboca en el aumento  de las diferencias y de los problemas. En estos momentos, y ya viene de lejos, en España se persigue al empresario, al emprendedor por el mero hecho de serlo y porque se han vertido multitud de acusaciones contra ellos en todas las propagandas electorales, estableciendo la dicotomía entre pobres y ricos que hace muy difícil  poder llegar a ese equilibrio necesario y justo para que el reparto de la riqueza que nace de las buenas relaciones entre el capital y el trabajo se realice en  las mejores condiciones.

Por doquier oímos hablar, y especialmente a los partidos del arco parlamentario de la izquierda, que los bancos, lo ricos, las grandes fortunas deben ser, sino aniquilados, al menos perseguidos por ladrones y por ser la causa de todos los males económicos que tiene este país. Este clima de odio y de rabia que se ha inoculado  en los corazones de los ciudadanos de a pie no es bueno para nadie pero muy especialmente para los que menos tienen, que, por desgracia, siempre son los que más sufren. Si estamos de acuerdo que la riqueza la proporcionan los ciudadanos con su trabajo, con su investigación, con sus creaciones, con sus inversiones con sus dedicaciones, entenderemos que es preciso y necesario crear un nuevo caldo de cultivo social en el que de nuevo se ponga en valor todos los aspectos de creación de riqueza estable que tiene una nación.

Muchos entendemos, y nos gustaría tener razón, que no es bueno convertir al ciudadano en esclavo del estado que todo lo controla, que le asfixia con impuestos, que regula toda su vida, que  le marca los caminos por donde tiene que desarrollarse como persona y que en definitiva le anula todo su potencial creativo. No, ese estado, cuasi totalitario no crea riqueza, a lo sumo la reparte con criterios muy personales quitando a unos, que no son de su agrado, para repartirlo entre los que le acompañan en sus voceríos en las calles y les vitorean  como si de dioses se tratara. No, de verdad, que no creo en los salvadores terrenales que prometen todo a sus siervos y devotos pero realmente se quedan ellos con lo de todos después de haberles  despojado de su identidad como persona.

España es una gran nación, lo he dicho en varias ocasiones y me gusta repetirlo ahora pero muchos, al menos por las voces que dan así parece, se empeñan en amargarnos la vida  y en obligarnos a estar con ellos o contra ellos porque es claro y notorio que o les haces la reverencia o ni siquiera te miran a la cara como si de apestados se tratara. Deberíamos ser capaces de ponernos de acuerdo en algo permanente como lo hacen muchos países del norte de Europa que saben caminar hacia adelante siempre  porque para ellos la nación es mucho más importante que los partidos  que hoy son y mañana dejan de serlo como ha ocurrido con el partido socialista francés.

La economía es una ciencia aunque no exacta si se aproxima, en muchas ocasiones, a la realidad económica de las naciones. Parece que es de primero de economía el hecho de que si sube el gasto público se crea déficit y se aumenta la deuda  nacional, y si se suben los impuestos el estado, al final, recauda menos y los ciudadanos tienen menos capacidad de invertir y en definitiva de crear riqueza y como consecuencia aumenta el paro y se empobrece la nación. Por otro lado, todos sabemos que si aumentamos los costes del trabajo y disminuimos las horas laborales es evidente que baja la productividad y la competencia con otras economías mundiales.

No hace mucho tiempo se puso de moda la palabra “políticas” referido a empleo, sociales, laborales, políticas de emprendimiento  y un largo etcétera. La inmensa mayoría de políticos que no saben ni donde tienen la mano derecha, rápidamente se aprendieron la  frase de políticas de empleo, políticas sociales, políticas laborales pero de verdad que no sabían ni saben que significaban esas frases y mucho menos el contenido de ellas; les ocurre lo mismo que al  cura de Galicia en  uno de los famosos sermones de la Semana Santa que  nadie entendía  lo que decía pero todos estaban de acuerdo en que lo que decía lo decía muy bien. Toda esta jerga o palabrería acuñada por los necios  y proclamada en los mítines partidistas solamente sirve para que los ciudadanos no entiendan nada de lo que se pretende hacer y  se nos engañe como a tontos.

En realidad hay dos clases de política: la que abusa del palabrerío sin decir nada, prometiendo el maná en el desierto y por ende alagando los oídos de los que escuchan para prorrumpir en aplausos y gritos de alabanza. Os vamos a dar………y dar …….. y después dar…… más y más y se lo vamos a quitar a los bancos y a los ricos porque son lo peor de lo peor. Nosotros seremos los ricos y los bancos y todo lo vuestro será para nosotros pero no debéis preocuparos porque siempre estaremos a vuestro lado para acompañaros en el sufrimiento y en dolor. Todos dentro de poco seremos iguales, bueno iguales de pobres aunque nosotros cobremos más de diecisiete mil euros y vosotros no podáis llegar a final de mes, pero todos seremos iguales camaradas y proletariados y ya no habrá nada que repartir. La otra política habla poco pero desea bajar los impuestos, aminorar el gasto público, eliminar  las cinco grandes competencias a las CCAA y pasarlas al estado, eliminar un tanto por ciento de  funcionarios públicos. Todo esto lo dice Macrón que ha prometido rebajar en 60.000 millones el gasto público y eliminar 120.000 funcionarios y con estas propuestas ha sido elegido presidente de Francia. ¿Creen ustedes que aquí en España la izquierda hubiera votado como presidente a una persona como Macrón? Yo les digo rotundamente NO, un no parecido al de Pedro Sánchez.

La política tiene que ser real y ajustada a las necesidades de los ciudadanos pero no podemos seguir creciendo en endeudamiento público, no podemos aumentar el gasto público, no podemos mantener el estado autonómico tal como está configurado, no podemos crear empleo público, debemos potenciar el empleo privado apostando por los empresarios, únicos capaces de generar riqueza en conjunción con los trabajadores, debemos bajar la presión fiscal sobre el trabajo  situada en estos momentos en el  39´5% del PIB y por lo tanto tres puntos por encima de la media de los países desarrollados. En definitiva, debemos producir más y gastar menos y por supuesto ajustarnos a lo que somos capaces de producir y no vivir por encima de nuestras posibilidades, de lo contrario iremos a peor.

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Imás Información. • Política de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress