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@jcmjulian
Lunes, 26 de junio de 2017
CAMINANDO

El DESPOTRICADOR

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Se levantaba todas las mañanas con una obsesión: criticar para destruir. Su ego, alimentado por una cohorte de infames con intereses concretos, se inflaba cual ave tropical en la seducción de su pareja. Hablaba y hablaba en pos de una verdad –la suya- que medraba por un plato de lentejas. Improperios, insultos, vejaciones, falta de respeto y rigor, eran sus armas; armas que eran acrecentadas, amplificadas, por las ondas, a través de su micrófono; instrumento éste que amaba profundamente, hasta extremos insospechados de uso anal. Era su confidente, su fiel vasallo, quién alimentaba su vanidad, quién soportaba estoicamente su mentira, su manipulación, su odio...

                Despotricaba contra todo y contra todos. Quizá para cubrir su ineptitud periodística, su falta de formación académica, su nula ética profesional... Cada mañana cumplía un objetivo, alguien era su objetivo, alguien sufría por lo que su lengua viperina lanzaba...

                Pero era un gran cobarde. No aguantaba enfrentarse cara a cara con nadie. Huía de mirar a los ojos, se refugiaba en su hedor nauseabundo, en sus babas chorreantes que vertía por la comisura de sus labios, en la ensoñación de las entrevistas porque preguntaba, y se respondía, y volvía a preguntar, y se volvía a responder, dejando atónito a su interlocutor. No digamos cuando masticaba la información, previamente triturada, adulterada, aderezada en función de su cambio de chaqueta; en esos momentos él no informaba, él opinaba y regañaba, y los aturdidos que osaban oír sus comentarios se limitaban a apagar sus receptores.

                Algún día alguien escribirá un libro sobre las aberraciones de este personaje. Alguien demostrará cómo siendo un facha empedernido, intolerante y mafioso, se convirtió en un ser que defendía, aparentemente, las ideas contrarias. Alguien demostrará que este infame no ha cambiado, ni puede cambiar, porque los genes van en su sangre y lo condicionan. Alguien demostrará que personajes así es mejor que estén muertos... Aunque, bien es verdad, que hablando de él ya consigue lo que quiere: engrandecer su vanidad.

 

                                                               @jcmjulian

 

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