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@jcmjulian
Lunes, 7 de agosto de 2017
CAMINANDO

EL SEÑORITO (IV)

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Aquella mañana llegó mucho antes de lo habitual. Su rostro demacrado, más de lo corriente, denotaba que no había dormido. Sus cuatro pelos ajados por el sudor caían hacia un lado del rostro como si fueran rizos moldeados, pero mugrientos. Me esperaba. Venía a pedir que le pagase la multa que la Benemérita de Tráfico le había puesto en un control, a traición, según decía. Pregunté qué le había pasado. Y me dijo, en un único acto de sinceridad en años, lo siguiente: “estaba muy estresado porque no me habían salido las cosas como quería, y necesitaba cantar”. Cuando cantaba en aquel karaoke se olvidaba del mundo y hasta de su existencia; olvidaba sus penas y sus preocupaciones (si es que las tenía), y hasta del trabajo. Cantó un par de horas imitando a Camilo Sesto y Raphael. Casi afónico y con seis cubatas de whisky y coca cola en el cuerpo, se fue a ver a su chica favorita. “Está muy buena, tenías que verla… tiene unos labios carnosos y muy sensuales que te piden chupar… Y, a ver, ¿qué hubieras hecho tú? “Me sacó todo lo que tenía dentro y más… Fíjate cómo fue la cosa que tuve que cerrar yo el club, aunque me hubiera quedado con ella toda la noche… Pero la santa, mi santa, no lo hubiera entendido”. “Pero no se te ocurra pensar ni un instante que fui por vicio… no, yo fui por hacer mi trabajo”. “Por eso tienes que darme, al menos, 400 para la multa…”

“La verdad es que ha sido mala suerte; nunca me cogen, pero, esta vez, en lugar de esperar a que se me pasen los efectos del alcohol, como siempre hago, me subí al coche y allí estaban los mamones, a 300 metros”. ¿Cuánto te dió?, le pregunté, por mera curiosidad. “Creo que el aparato saltó, porque el mamón se echó las manos a la cabeza”. ¿Y qué ocurrió después?, inquirí. “Pues que inmovilizaron mi coche y me trajeron… Pero me tienes que dar al menos 400 euros!”

Obviamente, no cedí. Y dejó de hablarme en siete días. El Señorito hacía honor a su bien ganada fama. Sus antiguos colegas no se explicaban que siguiese trabajando. He dicho trabajando, porque es una forma de hablar, pero éste nunca dio un palo al agua.

 

                                                       @jcmjulian

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