Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

DESDE EL CAÑAVERAL
Miércoles, 29 de noviembre de 2017
DESDE EL CAÑAVERAL

Las reválidas en el sistema educativo. De Germán Gamazo a José Ignacio Wert.

Guardar en Mis Noticias.

Han pasado 119 años desde que Germán Gamazo, ministro de Obras Públicas e Instrucción Pública publicara el once de octubre de 1898 el Decreto que establecía las reglas para los exámenes de ingreso en las Facultades españolas. Muchas voces tanto desde la Universidad como desde el pueblo llano  clamaban por la reforma educativa  como medio imprescindible para salir del caos político, social, cultural y económico que vivían  los españoles después de las grandes derrotas sufridas por los ejércitos españoles en ultramar. Se hizo  famosa la frase de Eduardo Vincenti, Director de Instrucción Pública,  cuando decía refiriéndose a la regeneración educativa El Jordán que ha de purificarnos. El semanario jurídico La Ley proclamaba: Montero Ríos, Vincenti y German Gamazo tienen en sus manos la regeneración de esta España corrompida, peleen contra los caciquismos hasta su completo exterminio y hagan  educación vertical, desde la escuela de abecedario a las más superiores.

Con este Decreto se implantaban en España las  primeras reválidas para acceder a las respectivas universidades. Era evidente que el examen, que constaba de dos partes una común de traducción y análisis gramatical de tres breves textos en latín, francés y alemán y otra específica oral y escrita, tenía por objeto conocer el estado de conocimientos que poseía el alumno cuando accedía a la universidad y también, cómo no, restringir, en la medida de lo posible el número de estudiantes que pudieran cursar  los estudios superiores. Esta primera reválida no tuvo el éxito deseado porque rápidamente surgieronvoces discrepantes entorno a que con un solo examen no se podía medir bien los conocimientos de los estudiantes. Entre esas voces cualificadas cabe destacar las de Pidal y Mon y muy especial la de García Alix que aunque fue ministro de Instrucción Pública nada importante pudo realizar hasta que llegó el Conde de Romanones y eliminó definitivamente la prueba diseñada por German Gamazo.

Se sucedieron muchos planes el de Callejo (1926) el de Marcelino Domingo San Juan de 1931/32, el de D. Fernando  de los Ríos (1932) hasta llegar al plan de estudios de D. Filiberto Villalobos González que de nuevo implantó dos revalidas una en tercero de bachillerato de todo lo impartido en los tres años y eliminatorio y otra revalida en séptimo para acceder a los estudios superiores ya que al terminar quinto s los estudiantes se le entregaba un certificado de estudios elementales.

Es en la posguerra española, de la mano de Pedro Sainz Rodríguez, y posiblemente muy influenciado por las ideas contrarias a los vencidos, fue el que instauró en el sistema educativo  español las nuevas reválidas, ubicadas una a los diez años para poder pasar de primaria al bachillerato  y consistía en dos pruebas una escrita sobre la resolución de una cuenta de dividir enteros y  un dictado y la otra prueba consistía en preguntas orales sobre diferentes materias de primaria,y la otra reválida al terminar el bachillerato.Esta prueba estaba regulada  por el Decreto de examen de Estado para el Bachillerato de 23 de enero de 1939 y consistía en dos exámenes uno escrito eliminatorio y otro oral a base de preguntas sobre un cuestionario editado todos los años por el Ministerio. Los que superaban ambas pruebas podías  acceder a la universidad

Esta reforma del bachillerato duró hasta 1953 año en el que se promulgó la Ley sobre Ordenación de la Enseñanza Media  del ministro Joaquín Ruiz Giménez. En esta ley se establecieron para el sistema educativo español cuatro reválidas la primera para acceder al bachillerato por medio de un examen de ingreso que se realizaba a los diez años; la segunda llamada de cuarto de bachillerato porque se realizaba cuando el estudiante terminaba los cuatro primeros años de estudios de bachillerato si se aprobaba  podía pasar a lo que se llamaba bachillerato superior; la tercera reválida se hacía al terminar los dos años del bachillerato superior y si se superaba el estudiante podía pasaba a la cuarta reválida llamada  prueba de Madurez ( PREU) tímido antecedente de la selectividad. En definitiva la plena instauración de las cuatro revalidas corresponde, como hemos dicho al ministro Ruiz Giménez aunque hubo anteriormente importantes antecedentes

La durabilidad de estas revalidas se perpetúan hasta la Lay General de Educación y  Financiación de la Reforma Educativa de 4 de agosto de 1970 de José Luis Villar Palasí creador de la UNED, de la EGB y del bachillerato unificado y polivalente (BUP). Eliminó las cuatro reválidas y el acceso a la universidad se lograba mediante un curso (COU) que preparaba para las Pruebas de Acceso a la Universidad. Sin lugar a dudas, esta ley ha sido la más importante que jamás ha tenido el sistema educativo español, no solamente por los cambios introducidos sino también por los logros obtenidos y por la paz lograda durante muchos años entre estudiantes, profesorado y padres. El gran políglota (hablaba 15 idiomas) Villar Palasí supo modernizar el sistema educativo español elevando la enseñanza obligatoria  (EGB) hasta los catorce años y dignificar, como ningún ministro lo ha hecho, hasta la fecha, la figura del maestro en el aula. En 1974 El ministro de Educación, Cruz Martínez Esteruelas implanta definitivamente la selectividad o como se la conoce actualmente la PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad) con una durabilidad en el sistema educativo  de treinta años

En el curso 2009/10 la nomenclatura de la PAU cambia debido a que desaparecen las licenciaturas y se convierten en grados por los acuerdos de Bolonia y la homologación de los títulos superiores en toda la Unión Europea, pasando a llamarse PAEG ( Pruebas de Acceso a las Enseñanzas de Grado). Estas pruebas han tenido una vigencia de unos nueve años y deberían desaparecer en el año 2017 después de haberse aprobado la LOMCE (LeyOrgánica de Mejora de la Calidad Educativa presentada por el ministro de Educación Ignacio Wert y aprobada el 9 de diciembre de 2013 con muchísima oposición de los grupos políticos y sector social. La nueva prueba de nominada EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad debería sustituir a la PAEG.

No he querido hacer un extenso repaso de la multitud de planes de estudios implantados en España para modificar el sistema educativo, algunos  con uno, o dos año de durabilidad como el Plan de Callejo de 1926, el de Marcelino Domínguez San Juan de 1931/2, el de  Fernando de los Ríos de 1932 o el de Filiberto Villalobos González de 1934. En todos los planes analizados hemos podido comprobar  que, cuando menos, ha habido unas pruebas selectivas para acceder a los estudios superiores.

La LOMCE prácticamente copia  la estructura del sistema educativo diseñado  por el ministro Joaquín Ruiz Giménez en los años 1953 en la Ley sobre Ordenación de la Enseñanza Media y en parte la estructura  diseñada por del ministro Filiberto Villalobos González porque en estos sistemas había examen global o reválida en cuarto o en tercero  y  en sexto o séptimo de bachillerato respectivamente. El Ministro Wert introduce también  pruebas orientativas e informativas para padres, centros, equipos docentes y alumnado en tercero y sexto de primaria. Todo este entramado evaluatorio externo prácticamente ha desaparecido de la ley mediantes decretos de suspensión para posibilitar un  gran Pacto Nacional por la Educación.

Señalado todo lo anterior cabe preguntarse si el sistema de evaluación externo o global que debe superar el alumnado es positivo o negativo para la adquisición de conocimientos por parte de este colectivo? Hemos podido comprobar que  casi todos los sistemas educativos han diseñado algún tipo de evaluación externa o revalida en las etapas de enseñanza y siempre cuando el estudiante accedía a los estudios universitarios. Es cierto que sobre este tema se ha levantado mucha polvareda por parte, fundamentalmente de la oposición, es decir de la izquierda y de los nacionalistas de España. Unos tal vez guiados, como siempre,para oponerse a lo que el otro ha hecho sin darse cuenta que la educación en España siempre ha sido legislada por el PSOE y solamente cuatro años con el PP pero sin dejarle poner en marcha en plenitud la LOMCE única ley aprobada por el PP. Los nacionalistas porque la LOMCE recorta o mejor dicho nivela contenidos y conocimientos  en todo el territorio nacional  y para todos los estudiantes ya que las evaluaciones serían diseñadas por el gobierno central y esto algunas comunidades, mal llamadas históricas, no podían sopórtalo.

En definitiva nadie pensando en el bien común puede estar en contra de las evaluaciones globales de etapa sencillamente porque son un instrumento de aprendizaje, de síntesis y de recordatorio para el alumno de todo lo estudiado en ese periodo de tiempo y porque la educación la pagamos todos y todos tenemos el derecho de saber y conocer los niveles de conocimientos que adquieren nuestros estudiantes. Todos sabemos que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) con criterios semejantes a los que se ha propuesto en la LOMCE, tienen hasta 16 puntos de mejora que los nuestros de acuerdo con los criterios del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes PISA.

España no puede seguir así en el tema educativo. No puede venir el ministro de turno e implantar un sistema nuevo de educación únicamente para que su nombre figure entre los cientos de programas educativos que ha tenido  y posiblemente seguirá teniendo nuestro país. Esto no lo toleran los estudiantes, profesores y mucho menos la sociedad sobre la que recaen todos los impuestos. Se impone un gran pacto de estado por la educación pero no solamente para las enseñanzas no universitarias sino también para las universitarias. Los sistemas educativos tienen que tener una durabilidad en el tiempo, gane las elecciones quien las gane. No puede estar la educación en España al socaire de quien gane los procesos electorales para hacer su ley como viene ocurriendo durante muchos años.

 

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Imás Información. • Política de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress