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@jcmjulian
Lunes, 16 de abril de 2018
CAMINANDO

UN VIAJE AL TELON DE ACERO (II)

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300 FLORINES IGUAL A UN EURO

Sorprende que tanto en Hungría como en la República Checa, países de la Unión Europea, sigan manteniendo sus respectivas monedas. El Florín, en el caso de Hungría; y la Corona, en el caso de la República Checa. En Hungría has de cambiar sí o sí. La mayoría de los sitios no aceptan el euro como pago; y si lo aceptan, te darán las vueltas en florines… y ahí te timarán.

Sorprende que cuando vayas a un restaurant tengas que pagar entre un 5% y un 15% de la factura, adicional, como propina. Está estipulado así. Tampoco se te ocurra al ir a pagar, cuando el camarero te diga: “Ok”, contestarle igual: “OK”. Porque le habrás indicado que se quede con las vueltas de tu pago, sea el que fuere.

Es obligado en Budapest conocer la noche húngara y sobretodo visitar “la ruta de las ruinas” (o mejor, la ruta de los bares en ruinas).

Estos bares son edificios semiderruidos en la guerra, que han sido acondicionados por –generalmente- gente joven que ha puesto bares, con todo tipo de elementos decorativos inusuales. Te puedes encontrar desde el cubo de una fregona como lámpara, hasta una silla de tu abuela, colgada en la pared. Todo aderezado con mucha música de muchos estilos, incluso, con actuaciones de grupos heavy en directo.

Sandra es una simpática madrileña que un buen día, siguiendo a un amor húngaro, se fue a Budapest. El amor se acabó y ella, por dignidad, decidió resistir en la ciudad. Una de sus actividades era y es convocar, por las redes sociales, a españoles que van a la ciudad (por cierto, nunca antes vi tantos españoles fuera de España). Por 17 euros por persona, con derecho a tres consumiciones, te guía por la ruta de los bares en ruinas. Te explica y convives con ella y el grupo formado durante dos horas y media. El final se hace con la visita al denominado local Szimpla: espectacular de ambiente, original y genuino. No puedes dejar de verlo. Lo de tomar algo ya es cuestión de hacerte un hueco en la barra y procurar que, si pagas en euros, no te timen.

Sandra nos cayó muy bien. Simpatía, ingenuidad aparente, responsabilidad… y buena gente. Allá donde sigas, te deseo lo mejor por valiente, sincera y española!

 

 

                                                       @jcmjulian

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