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DESDE EL CAÑAVERAL
Martes, 8 de enero de 2019
DESDE EL CAÑAVERAL

Ciudad Real sigue amurallada.

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Cuando  nos acercamos al recorrido que un día, con un par de bueyes  y un arado romano, el mismo Alfonso X realizó para delimitar exactamente por donde debía ir la muralla que   separaba la ciudad del campo agreste dominado por los calatravos, nos damos cuenta que durante estos años de destrucción de la inmensa muralla, llamada por algunos “ cerca”, se ha ido construyendo una muralla mucho más elevada  y de materiales menos nobles que la que realizaron nuestros antepasados de los siglos trece y catorce.

Si Ciudad Real tiene una gran muralla pero hecha de ladrillo rojo y feo. Esta muralla que se ha edificado muy rápidamente mide de altura  casi veinte metros  en oposición de aquella magnífica muralla de unos ocho metros  y con más de 130 torreones y ocho puertas más aún esta nueva muralla de ladrillo no guarda ninguna simetría ni  tiene ninguna identidad, eso sí recorre casi el mismo surco que sirvió para la planificación de la hermosa muralla en forma de elipse cuya parte mayor, desde la antigua puerta de la Ciruela hasta la puerta de Toledo medía 2004 varas y en su parte más angosta, desde la puerta de Alarcos hasta la de Calatrava tan sólo medía 1.800 varas.

La nueva muralla  se ha realizado, con el beneplácito de las diferentes  corporaciones municipales tanto de un color como del otro y en algún caso, muy significativo en Ciudad Real, bajo ningún color como se definían los independientes; En todos los casos se ha dejado hacer sin poner cortapisas y lo que parece peor, sin tener en consideración que donde hoy hay una muralla de ladrillos y de hormigón que tanto afean a nuestra ciudad, estuvo una joya llamada la muralla de Alfonso X.

Durante muchos años la ciudad estuvo encorsetada y  yo diría atada a la muralla, al menos muy condicionada en su crecimiento y expansión pero esa atadura me parece que obedecía  más al sentimiento de remordimiento  que pesaba sobre las diferentes  corporaciones municipales por la destrucción total  de la joya de la muralla destruida que  por el deseo de romper el cerco creado por el fundador de la ciudad.

Nadie puede poner en duda que todos somos culpables de la destrucción de la muralla de nuestra ciudad, porque todos, unos más que otros  hemos colaborado para derribar  piedra a piedra  la muralla para realizar obras municipales y algunas, como el antiguo seminario, de particulares o instituciones. La destrucción de la muralla ha sido, sin duda, el mayor agravio cometido contra la cultura y el patrimonio que jamás se ha realizado en nuestra ciudad desde su fundación.

Es cierto que las murallas sufrieron muchos avatares, unos cometidos por los calatravos que acechaban conquistar la plaza real fortificada, o bien  por las inclemencias del tiempo como ocurrió en 1508 por el desbordamiento del río Guadiana que inundó toda la ciudad causando graves daños a la muralla, en otras ocasiones con el consentimiento del ayuntamiento  como ocurrió en 1767 que se derriba el primer tramo de la muralla para  acceder al Hospital de las Carmelitas o  cuando en los años 1853 a 1862  se derribó el tramo comprendido entre la puerta de la Mata y Toledo para obras municipales o para desecar la famosa laguna de los Terreros y por fin la municipalidad en reunión plenaria  de 31 de octubre de 1932 acuerda comunicar a los propietarios de las partes de la muralla que aún estaban en pie, que derriben la muralla y si no lo hacen será el propio ayuntamiento  el que lo ejecute pasando las costas correspondientes a sus respectivos propietarios. Así termina este gravísimo atentado contra el patrimonio de todos.

Decía que la muralla de Alfonso X se destruyó porque un montón de analfabetos se encargaron de la “cosa” publica municipal que no supo, o no quiso mantener lo mejor que tenía Ciudad Real para la posterioridad, pero si han sabido construirnos una nueva muralla  especulando  con los terrenos, con los pisos y con las voluntades de todos y eso no se ha hecho gratis.

Aquella muralla con  sus tres primeras puertas, Toledo, Alarcos y el  postigo de Santa María, ésta última para dar acceso de entrada y salida a la ciudad vieja de Santa María del Guadiana, daba a la ciudad un gran prestigio y una gran visibilidad  para todas las poblaciones  que nos rodean de tal manera que la destrucción de la muralla  estuvo acompaña del decaimiento  cultural y social de la ciudad  hasta el punto de  que la capitalidad se trasladó a Almagro en 1750/1761 reinando Felipe V y siendo su ministro de Hacienda Juan Francisco Gaona y Portocarrero; muchos de los pueblos cercanos, como Valdepeñas, Puertollano, Alcázar etc. llegaron a considerar a  nuestra ciudad como la “ capitaleja”  debido al deterioro y estado lamentable de sus calles y de sus instituciones.

Las tres puertas de inicio  planificadas y mandadas construir  por Alfonso X  para hacer más fácil la defensa de la ciudad se cerraban al anochecer y se abrían al salir el solsegún  nos dice Hervás y Buendía, fueron aumentando paulatinamente conforme iban ampliándose las necesidades que tenía la ciudad:  así  nos dice Delgado Merchán que la puerta de Granada que recibía los rayos del sol a mediodía, ya existía en el siglo XV con el nombre de puerta de Miguelturra, aunque hay historiadores que nos dicen que fue mandada construir por Carlos I de España y V de Alemania.

La puerta de La Mata que miraba al sol naciente, estaba guarnecida por dos  grandes torreones con el escudo de los Reyes Católicos como ocurría con la Puerta de Alarcospor lo que se entiende que fueron ellos los que mandaron construirlas.  La imponente puerta de Alarcos que miraba hacia la antigua ciudad de Alarcos mandada construir por Alfonso XVIII que fuera derrotado por al Mansur  (Yusuf II)  junto a las murallas de la ciudad de Alarcos, era una puerta con cuatro soberbias Guardas en la Quatermión de sus torres; según Ramírez de Arellano en 1893 esta puerta era un sencillo arco sin más adornos que el Blasón de España entre dos reyes de armas.

 

La puerta de Ciruela(antes llamada Cihiruela) según Eduardo  Portuondo existía desde principios del siglo XVII  siendo de la misma fecha su construcción que  la Puerta de Calatrava. A la entrada de esta puerta  se negoció por parte del alcalde de la ciudad con el general francés Sebastini para que la capital no fuera quemada y saqueada por sus tropas. La puerta Ciruela fue remodela por la llegada del ferrocarril ampliándose su arco y su construcción. Tenemos una magnífica descripción de esta puerta realizada por Domingo Clemente quien nos relata perfectamente su configuración arquitectónica. Esta remodelación se realizó por el arquitecto D. Cirilo  Vara y Sosa siendo regidor de la ciudad D. Enrique de Cisneros y Nuevas.

La puerta del Carmen era de una construcción sencilla de poco valor artístico y constaba de un solo arco apoyado sobre dos pilares y se abrió en el siglo XVIII  entre las puertas Toledo y el postigo de Santa María para dar servicio deentrada y salida al convento de los Carmelitas Descalzos  que se encontraba en los terrenos del antiguo Hospital Provincial sito donde se ubica actualmente el periódico Lanza.

En definitiva las ocho puertas de la muralla coincidían con las actuales entradas y salidas de Ciudad Real y por lo tanto muy poco ha cambiado la configuración de nuestra ciudad en relación con la que mandó construir Alfonso X. Siendo esto así me parece que sería una gran apuesta de futuro reconstruir una a una las seis puertas que aún siguen destruidas. Digo seis porque la puerta de Toledo se mantiene en pie y la Puerta del Carmen  se ha edificado en el siglo XX a imagen y semejanza de la que se construyó en el siglo XIII aunque no coincida plenamente con el lugar donde estaba la original.

Creo que sería una buena iniciativa para este gobierno municipal y para lo que puedan venir en el futuro de tal manera que se debería fijar un montante económico suficiente para que en una legislatura se levantara una puerta tal y como fue edificada  aunque se disminuyan las medidas pero en definitiva estaríamos de acuerdo que esta apuesta por nuestra historia

No es difícil la empresa ya que la mayoría de ellas se podrían emplazar en sus lugares originales ( rotondas de la calle la Mata, Granada, final de la calle Calatrava dando entrada al Campus Universitario, Ciruela a pesar de la pésima gestión municipal del concejal de urbanismo concediendo permiso de obra del edificio Urbazo, Puerta de Alarcos y Puerta de Santa María aprovechando la rotonda); se conservan en los dibujos de Luis G. Corral, lo único que hace falta es tener conciencia y deseo de hacerlo .

 

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