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DESDE EL CAÑAVERAL
Lunes, 22 de Abril de 2019
DESDE EL CAÑAVERAL

Dos grandes compromisos electorales.

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Las elecciones generales se celebrarán el 26 de abril de 2019 después de la negativa de los independentistas catalanes a poyar las cuentas presentadas por el equipo de Pedro Sánchez y la Comisión Europea se manifestara en el sentido de que los gastos no cuadraban con los ingresos poniendo en peligro el techo del déficit.

 

         Todos los españoles estamos acostumbrados a las promesas fáciles que, a los largo de estos últimos cuarenta años nos han ido haciendo los partidos políticos  que nos han gobernado y que  van en una doble vertiente: Aumentar el gasto público con subida de impuestos  o entregar dádivas a los partidos nacionalistas, mal llamados históricos, por si llega el caso de poder contar con sus votos para poder gobernar si a eso se le llama gobierno.

 

         Estas dos medidas son  totalmente perversas para los intereses de todos los españoles porque si nos centramos en la primera: SUBIR EL GASTO PÚBLICO Y POR ENDE  SUBIR LOS IMPUESTOS, es evidente, según indican la inmensa mayoría de los analistas económicos que atenta gravemente contra la estabilidad económica de nuestra nación que, en estos momentos, soporta una de las deudas más altas del mundo y que por ningún motivo debe ir sumando enteros sino todo lo contrario bajarla a unos límites aceptables, porque nunca es bueno gastar más que se recauda o se produce. A este respecto dice Ángel de la Fuente director de FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) Para rebajar la deuda sólo hay dos vías: Gastar menos o ingresar más. España tiene un endeudamiento del 233% del PIB y  por lo tanto una gran dependencia de la financiación exterior. La deuda pública se ha situado en torno a los 1.170. Billones de euros y la deuda privada sobre los 1.600 billones de euros.

 

         En estos momentos, cada españolito de los que andamos sobre la piel de toro debe  unos 25.494 euros, lo que supone que, si tuviéramos que abonar lo que debemos en este momento, deberíamos pagar el 110% de nuestro sueldo  y todo esto ha ocurrido por causa de las malas políticas del PP y del PSOE. No es de recibo que diariamente tengamos que pagar a los mercados, que nos financian para poder vivir, la friolera de 90 millones de euros solamente para pagar los intereses de la astronómica deuda pública que nos ahoga y estrangula nuestra economía y nuestro estado del bienestar.No  debemos olvidar que este año el Tesoro Público tendrá que financiar es decir pedir más de 210.000 millones de euros a los mercados de deuda lo que lleva consigo que España cada día sea más dependiente del flujo de dinero de los inversores y especialmente de los foráneos.

 

         Me da la impresión que muchos partidos políticos o especialmente sus dirigentes siguen viviendo en el jardín de las maravillas y que no les importe dejar a sus hijos y a su nietos  una vida muncho peor que la  suya por el mero hecho de querervivir muy por encima de las posibilidades;  haciendo políticas de reparto de lo que no tenemos porque lo tenemos que pedir prestado  pero a lo mejor  así conseguir los votos necesarios para ganar las elecciones bajo el paraguas de políticas solidarias  o necesarias  pero que, en realidad, van en contra del bienestar de la inmensa mayoría de los ciudadanos  y de esas mismas políticas, llamadas solidarias o sociales,y que también sirven para potenciar, en muchos casos, el poco deseo de trabajar y de rendir. Actualmente con el 98% de deuda ocupamos  el número sexto en el ranquin de endeudamiento de la Unión europea  y por lo tanto con más 16 puntos por encima de la media que se sitúa en el 82% del PIB según EUROSTAT.

 

         Así pues entiendo que nadie, en su sano juicio, debería depositar el voto a partidos que lleven en su programa electoral la subida de impuestos y el reparto de bienes que no tenemos y de los que somos deudores porque, siendo muy fácil y muy demagogo el reparto, nadie puede dar, ni debe dar lo que no es suyo ni le pertenece porque todo eso incrementa la deuda pública. La inmensa deuda pública debemos pagarla si queremos seguir disfrutando de lo que no tenemos ni tendremos en muchos años, y de no hacerlo el grifo de financiación se puede cerrar produciéndose una catástrofe nacional.

 

         En este tema se debería llegar a un gran acuerdo nacional para saber qué servicios sociales podemos mantener, que pensiones y estado del bienestar podemos financiar y no caer en el gravísimo error de luchar para ver quién promete más, quién engaña mejor, quién, de verdad,  da más aunque este más nos lleve de nuevo a una crisis mayor que la sufrida en el año 2010.

 

         En cuanto al segundo compromiso que todos los partidos constitucionalistas deberían respetar y declarar como principio electoral es el de no pactar con los partidos independentistas que solamente quieren romper la constitución y la España democrática. Lo he dicho en muchas ocasiones, siempre que el PP o el PSOE han pactado con los partidos nacionalistas catalanes o vascos ha sido en detrimento  de las arcas públicas o a cambio de concesiones y competencias que las demás autonomías no tenían y tal vez no tengan nunca. No es verdad que se ha pactado para gobernar mejor sino para repartir el pastel como los nacionalistas han querido.

 

         Me parece muy importante que estos dos principios programáticos deberían vertebrar todos los programas electorales de los partidos que se presentan a las elecciones generales. Para poder crear riqueza  y repartirla no se puede estar endeudado hasta las cejas porque nadie concede crédito cuando éste no se paga o cuando es tan alta la deuda que el inversor no tiene confianza en recuperar lo prestado. Dependemos de los mercados pero muchos no se enteran cegados por crear problemas entre pobres y ricos, bancos y usuarios, bienestar y esclavitud  y un largo etcétera que solamente sirve para crear rencor y odio entre las dos nuevas Españas que algunos se empeñan en crear. Pero se olvidan que  contra esos que gritan son los que nos conceden los créditos necesarios, mes a mes, para poder vivir con una casa en la montaña y con la voz rota por el grito constante contra el prestamista o la casta.

 

         Tenemos un gran país y no podemos permitir que unos pocos se empeñen en destruirlo; unos porque desean romperla y otros porque quieren que gastemos mucho más que producimos. Ambos o no quieren a España y a los españoles o no son conscientes de la política, mejor dicho de la buena política que nunca debe poner  en peligro el bienestar de todos por el deseo o capricho  personal de unos pocos.

 

Emilio Nieto López

Primer Decano de la Facultad de Educación de Ciudad Real.

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