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DESDE EL CAÑAVERAL
Jueves, 11 abril 2019
DESDE EL CAÑAVERAL

Se puede y se debe mejorar el nivel económico y por lo tanto de bienestar de la Comunidad de Castilla la Mancha.

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         No estamos bien, ni se ha avanzado lo suficiente en la Comunidad de Castilla  La Mancha si nos comparamos con otras regiones que componen la nación de España; Claro que el nivel cultural, social y político, no el económico, han avanzado, pero lo han hecho a un ritmo mucho menor que otras  comunidades autónomas y esto evidentemente se puede demostrar con datos que, al final, son los que pueden decirnos la verdad de lo que representamos, somos y podríamos ser.

 

         La región de Castilla la Mancha es, todavía hoy, eminentemente agrícola, ganadera y, en parte, algo industrializada. Casi la mitad de la población vive de los productos agrarios y de los servicios. Sin lugar a dudas, las cinco capitales de la región lo son en cuanto que prestan servicios más o menos eficaces a los ciudadanos que las pueblan pero no podríamos decir que son industrializadas, porque evidentemente estaríamos mintiendo.

 

         Siendo esto así, Castilla la Mancha importa más que exporta es decir consume más que produce y, de nuevo la cifras lo corroboran: Las exportaciones, es decir lo que enviamos fuera de nuestra región, alcanzó la cantidad de 5.409 millones de euros pero la importación, es decir lo que compramos al exterior, fue de  6.631 millones de euros, lo que supone un saldo comercial negativo de 1.221 millones de euros, es decir el déficit se sitúa en estos momentos en el 31% respecto al mismo periodo del año 2017

 

         Pero nos engañan los que gobiernan, diciendo que todo va bien y que con ellos todo irá mejor, pero la realidad es que nos mienten descaradamente cómo podemos demostrar con los datos siguientes, si me dejan publicar este artículo como siempre ha sido. La Deuda pública de la Comunidad  Castellano- Manchega era, en el año 2000 de 603 millones de euros y suponía el 2,85% del Producto Interior Bruto Regional, ahora es de 14.714 millones de euros y supone el 35% de ese mismo producto regional. En el año 2000 cada castellano manchego debía por la deuda 344 euros ahora en el año 2018 cada ciudadano de esta región debe 7.245 euros siendo la segunda comunidad más endeudada de España después de Valencia, es evidente que somos más pobres porque debemos muchísimo más.

 

         Pero nos dicen que los ciudadanos de Castilla la Mancha viven mejor, que somos los que más ganamos y los que, en esta tierra de jauja, somos más dichosos y felices pero de nuevo los datos nos dicen lo contrario. El salario  medio de España es de 1.889 euros mes y en Castilla la Mancha es de 1.765, 21 euros es decir 124.79 euros por debajo de la media nacional, ocupando el número trece de las  diez y nueve comunidades autónomas, solamente están por debajo de nosotros Extremadura, las Isla Canarias, Valencia, Andalucía y Murcia.

 

         Nuestra querida región, Autonomía de Castilla la Mancha es la más despoblada juntamente con Castilla y León de toda España con una densidad de población que no llega a los 26 habitantes por Km2. A pesar de que, por activa y por pasiva, la diputación nos dice que invierte no sé cuántoen el campo y en los pueblos pero de nuevo los datos son tozudos, nuestros pueblos pierden población a chorros. Sirva de ejemplo Puertollano, el pueblo más endeudado de la región después de Talavera, que, en cuatro años, casi ha perdido cinco mil  habitantes y eso que es el pueblo más industrializado de la región. Claro los unos se echan la culpa a los otros, pero en este pueblo manchego solamente hay un responsable de este desastre y es sencillamente el partido que ha gobernado el municipio durante estos últimos cuarenta años.

 

         Se oye, se comenta, se publicita en todos los medios de comunicación que se apuesta decididamente por la agricultura y por los jóvenes agricultores pero la realidad es que nuestros agricultores cada día son más pobres porque los productos agrarios cada día valen menos llegando al límite de que un kilo de cebada, de uva o de aceitunas valen lo mismo que en el año 1970, eso sí la maquinaría agrícola ha subido exponencialmente y  muchos agricultores siguen con los tractores que heredaron de sus abuelos porque les es imposible comprar uno nuevo, salvo si se hipotecan por vida. Todos los fertilizantes, abonos, herbicidas y productos semejantes son casi imposibles de adquirir debido al incremento de sus precios. Se ha arruinado al pequeño agricultor, ¿qué digo arruinado? Se le ha exterminado, avasallado por las grandes explotaciones y las grandes empresas compradoras de sus productos,  pero las administraciones públicas agrarias  siguen engañando al joven para que se incorpore a la agricultura diciéndole que ésta es rentable, cuando saben perfectamente que esto es una gran mentira.

            El campo castellano ha sido triturado, casi aniquilado por las políticas de exterminación de la población que aún vive del campo y de la agricultura, !milagro de la naturaleza¡Se le pone un caramelo en la boca diciéndole que se está negociando en Bruselas una PAC muy ventajosa para nuestros agricultores. Todo eso en mentira  porque ese beneficio, que será menor cuando se produzca el Brexit,es pan para hoy y hambre para mañana. El agricultor ya no sabe que plantar si pistachos, olivos, parras o dejar sus tierras en barbecho,  porque da igual una cosa que la otra, de tal manera que si el año es bueno para el olivar el  precio del producto se divide por la mitad y si es buen año de uvas los precios caen por debajo del coste de producción. No es verdad que esto vaya bien. La verdad es que va peor cada día porque el agricultor no tiene ninguna seguridad abalada por la autoridad de la Comunidad Autónoma.

 

         Pocos niños nacen en nuestros pueblos pero todos sabemos que se mueren nuestros mayores donde no han nacido porque cuando ya no sirven los llevamos a la jaula de la residencia provincial y allí, lejos de todo lo que han amado y vivido en su vida, dejan de respirar para siempre. No quedan maestros en los pueblos, los médicos han desaparecido, los cuarteles de la guardia civil se han caído o desaparecido, el cura del pueblo se ha hecho anciano y está en la residencia provincial o se ha muerto. Las tascas  o bares de los pueblos se han convertido en el lugar donde se cuentan penas y dolores con una copa de vino para hacerlo todo más llevadero. Se ha perdido la esperanza en un tiempo mejor y solamente queda la resignación. La triste noche llega muy pronto a los pueblos abandonados a su propio destino porque ya nunca más se llenaran sus calles de seres humanos y nunca más se oirán los gritos lúdicos de los niños jugando en la calle.

 

         Peor, ante este panorama desolador, se sigue machaconamente desde el poder, hablando de todo lo que se invierte en el campo y en los agricultores. Y todo eso no es verdad y pareciera que de tanto repetirlo sonara a sarcasmo y risa burlona que, a estas altura, ya resbalan por el empedrado y nadie hace caso. Se nos mueren los pueblos y se nos muere su historia pero los políticos de turno, siguen hablando y hablando de alegrías como si en realidad en lugar de contemplar la muerte de nuestras raíces estuvieran festejando el nacimiento de un nuevo pueblo. No hay ninguna política  que vaya en la línea de recuperar todo lo perdido. Más bien creo que la política agraria castellana consiste en  hablar y congratularse con los pequeños agricultores, cuando en los despachos se está tratando de eliminarlos para hacer de  sus tierras  grandes empresas de servicios y, de esta manera, dejar  la agricultura castellana en manos de unos pocos.

 

         El campo es asaltado constantemente. Yo creo que no hay una propiedad en el campo que no haya sufrido el robo dos o tres veces. Se llevan los motores de riego, los aperos, la maquinaria  para coger aceitunas, o de vendimia. Rompen posiblemente más que se llevan pero no pasa nada porque igual que entran en la comisaría así salen. Pero de nuevo las noticias son excepcionales este año solamente se han robado en 380 casas de campo. Debemos conformarnos porque este año se han asaltado unas pocas menos  casas, pero a nadie se le escapa, que la propiedad privada está al vaivén de las mafias, posiblemente venidas de otras tierras, pero en definitiva no hay la seguridad que este medio productivo necesita. Pero amigos míos el campo, la agricultura camina sobre ruedas y todo va muy bien y sobre todo ahora que los partidos deben pedir su voto. Pues yo les digo que no va nada bien y quelos agricultores castellanos siguen siendo los hermanos pobres del sistema.

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