Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

DESDE EL CAÑAVERAL
Lunes, 30 septiembre 2019
DESDE EL CAÑAVERAL

LA IZQUIERDA ESPAÑOLA NO HA QUERIDO FORMAR GOBIERNO.

Guardar en Mis Noticias.

Dice un refrán castellano que Querer es poder. Pedro Sánchez desde el 28 de abril de 2019, cuando ganó las elecciones con tan sólo 123 diputados, se planteó la estrategia de intentar engañar a Unidas Podemos con el único objetivo de poseer cuatro meses más para realizar la campaña electoral y personal para  las próximas elecciones. Todos sabíamos o mejor conocíamos los intereses del presidente del gobierno para continuar en el sillón de la Moncloa por lo menos otros cuatro meses más.

 

         La primera negociación con la izquierda radical fue una farsa en toda regla perfectamente orquestada para desgastar al enemigo y presentarlo, como así ha sido, ante la opinión española, como el malo de la película por el mero hecho de querer estar en el gobierno e incluso pactar un gobierno de coalición y  hacerlo desde tres ministerios y así apoyar al presidente interino. Pero este no era el objetivo del presidente, ni mucho menos, porque lo que en realidad quería era poder gobernar en solitario aunque fuese con el mínimo de diputados que jamás ha gobernado este país, desde que se implantó la democracia. Nunca antes ningún partido había tenido la osadía de presentarse ante el Rey y presidente del Estado Español para aceptar la formación de un gobierno con tan solo 123 escaños y sabiendo que las derechas ni iban a darle el apoyo necesario ni se iban a obtener. Por lo tanto los apoyos debería venir por la izquierda y por los independentistas.

 

          Pablo Iglesias ha querido negociar  con Pedro Sánchez, eso no lo discute nadie pero Pedro Sánchez nunca quiso negociar con Pablo Iglesias porque como ha dicho reiteradamente no se fía del dirigente podemitas del que renegó en público diciendo que nunca gobernaría con los radicales que apoyan el régimen de Maduro en Venezuela. Bien es sabido que sí gobierna con ellos en varias autonomías y en muchos ayuntamientos de España, pero en política lo que se dice hoy mañana se desdice y no pasa nada.

 

         Pedro Sánchez pudo y no quiso formar gobierno con sus amigos los radicales de izquierda porque juntos  sumaban muchos más escaños que los diputados de la derecha los tres juntos, solamente necesitaba la abstención de los independentistas o su voto favorable como lo tuvo en la moción de censura. No creo que valga ahora recelar de aquellos que le hicieron presidente por un medio establecido en la Constitución de 1987.

 

          Estos cuatro meses le han servido al partido socialistas y muy especialmente al Pedro Sánchez para dar a entender a los españoles que quería parlamentar y negociar, sin dar nada acambio, con el partido de Pablo Iglesias, al mismo tiempo que quería convencer a los electores de que su gobierno en tales circunstancias sería muy débil  y abocado a nuevas elecciones más pronto que tarde si también era apoyado por los nacionalistas pendientes del veredicto del proceso, por este motivo creó las trescientas propuestas, realizadas de motu propio sin pactarlas con los podemitas  y presentándolas a la prensa antes de que el partido morado supiera de su existencia y menos de su contenido.  Pero el objetivo era muy sencillo y consistía en dar la sensación de ser un hombre que quería llegar a acuerdos con la otra izquierda más radical, al mismo tiempo que ninguneaba a los independentistas y hacía el paripé de  que  estaba gobernando cuando en realidad estaba haciendo campaña electoral.

 

         Llegados a este punto y habiendo quedado claro el engaño  de la negociación de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias a todos los españoles, muy bien pergeñado por Pedro Sánchez, parece de recibo que, una vez conocida la verdad de los hechos todos vayamos a votar lo que en conciencia  cada uno estime pertinente pero  conociendo la verdad y solamente la verdad aunque esta haya sido disfrazada por los intereses particulares del que gobierna.

 

         Ahora no caben disculpas y mucho menos echar la culpa a nadie porque siempre el que tieneel poder tiene la responsabilidad. Claro que  Pedro Sánchez no lo tenía fácil, nadie ha dicho nunca que gobernar sea fácil, y mucho menos cuando lo tenía que hacer con la extrema izquierda sabiendo que si lo hacía lo primero que iba a suceder era la radicalización del PSOE y como consecuencia el abandono del centro político  que es el que gana las elecciones en este país, y además se echaba encima a los mercados y como consecuencia a toda la economía de este país.

 

          Jamás culparé al presidente interino de no haber pactado con la izquierda radical de este país porque de haberlo hecho la ruina era prácticamente clara y rotunda, más impuestos, más clase política, más pobreza, más deuda pública, más deterioro del sueldo de los trabajadores para pagar los infinitos gastos del estado y un largo etcétera que sería prolijo enumerar. Ahora bien si parece culpable del engaño al que ha sometido al pueblo español durante estos cuatro meses de intrigas políticas, de falsas negociaciones con el partido morado, de incertidumbre política y por ende decaimiento del emprendimiento y subida de la gran deuda nacional.

 

         No se ha querido formar gobierno porque no se ha querido pactar con sus amigos de la ultra izquierda y eso, si se hubiera dicho desde el primer momento que se sabía, se podría haber intentado formar gobierno con otros socios más fiables, eso sí compartiendo el poder como lo han hecho muchas veces los alemanes y no pasa nada. Los políticos no solo deben cobrar sino también trabajar por sus representados y eso conlleva acuerdos de gobierno no ante natura sino de intereses nacionales.

 

         Nadie puede entender que en Europa se pueda negociar gobiernos de coalición nacional y por lo tanto de distinto signo político y en Españala izquierda es enemiga de la derecha y ésta de la izquierda. No debe ser así porque entre la derecha y la izquierda moderadas hay más puntos de contacto y de posible gobierno que  entre el PSOE  y UP, y eso lo saben muy bien Pedro Sánchez y Pablo Casado o Albert Ribera por ejemplo. No es bueno para la nación que sometamos a los ciudadano a votar no sé cuántas  veces al año por el simple hecho de ser los políticos incapaces de llegar a acuerdos.

 

         Desde hoy decimos que las elecciones de noviembre no van a despejar el mapa político y que posiblemente dejen un mapa más difícil para poder formar gobierno si antes no hay una gran capacidad de llegar a acuerdos aunque sea con fuerzas políticas diferentes pero que aportan estabilidad a la vida social de este país que es España.

Enlaces automáticos por temática
Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Imás Información. • Política de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress