Este martes se conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de la Fatiga Crónica, afecciones que se producen en nuestro sistema sensorial y que provocan dolor persistente en diversas áreas de nuestro cuerpo, como la zona cervical, hombros, zona lumbar, caderas, articulaciones y otras zonas de las extremidades o cabeza, y que se acompaña frecuentemente de fatiga o cansancio sin haber realizado esfuerzos, y de alteraciones en el sueño.
La causa que provoca la fibromialgia es desconocida, sin embargo, las investigaciones realizadas indican que se debe a un problema con la manera en la que el sistema nervioso central procesa el dolor. La fibromialgia fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud en 1992.
La Federación de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica de Castilla-La Mancha, estima que, en la región, alrededor de un 3% de la población sufre en mayor o menor medida estas enfermedades, lo que se traduce en un colectivo de más de 60.000 personas enfermas en nuestra región, sin contabilizar a las familias, ya que todo el entorno de quien la padece se ve gravemente afectado.
La fisioterapia puede ayudar a reducir la intensidad y frecuencia del dolor, especialmente en áreas como el cuello, la espalda, las caderas, los brazos y las piernas, a través de ejercicios de estiramiento, ejercicios aeróbicos, ejercicios de fortalecimiento, terapia manual, técnicas de relajación, aplicación de calor y frío, o ejercicios acuáticos.
De este modo se logra una mejora de la movilidad, reducir la fatiga, un mayor fortalecimiento muscular, mejora de la postura, gestión del dolor y, en definitiva, un aumento del bienestar general.
Para mejorar el enfoque terapéutico, desde la fisioterapia regional se prescribe ejercicio terapéutico dentro de los distintos ámbitos de actuación, para dar una continuidad asistencial. Las personas que participan activamente y con asiduidad en el desenvolvimiento de su enfermedad reportan mayor adherencia al tratamiento, menor frecuentación de urgencias y mejor calidad de vida percibida que quienes afrontan la enfermedad en solitario.
