01/07/2026 Imagen del escenario del Oasis Sound de La Solana en la pasada edición. CULTURA OASIS SOUND

El municipio ciudadrealeño de La Solana vivirá este fin de semana uno de los eventos musicales más esperados de Castilla-La Mancha con la celebración de la quinta edición de Oasis Sound, un festival que reunirá los días 3 y 4 de julio a nombres como La M.O.D.A., Ginebras, Rufus T. Firefly, Carlos Ares o Sanguijuelas del Guadiana, entre otros, y que se reivindica como una propuesta capaz de resistir desde un municipio de interior al empuje de los grandes macrofestivales.

En un momento especialmente delicado para la industria, marcado por el encarecimiento de los costes y la cancelación de distintos festivales en España, uno de los cinco organizadores de Oasis Sound, Martín Rodríguez-Rabadán, defiende que el proyecto llega a su quinto aniversario con la sensación de estar consolidando un modelo propio.

«La verdad es que llegamos al quinto año en un año que está siendo bastante complicado para la industria», reconoce Rodríguez-Rabadán, que apunta al fuerte incremento de los cachés de los artistas y de los precios de los proveedores.

Una situación que, a su juicio, «complica muchísimo» la supervivencia de muchos eventos, especialmente los más pequeños y alejados de los grandes circuitos.

En ese contexto, Oasis Sound asegura tener la «suerte» de que el público sigue respondiendo. «El festival no para de crecer», señala su organizador, aunque advierte de que el sector atraviesa un momento «complicado» porque el ritmo actual «no es muy sostenible» para los festivales de menor tamaño y de provincias. «No sé si hay público para todos», resume.

Frente a ese escenario, Oasis Sound defiende una identidad marcada por su origen local y por el trabajo de un grupo de amigos que ha ido dando forma al festival desde La Solana.

«Se nota que somos un grupo de amigos y que nos apoyamos en los buenos y en los malos momentos», explica Rodríguez-Rabadán, que subraya que la intención no es crecer únicamente en número de asistentes o en caché de artistas, sino también en «experiencia», «nivel de detalle» y comodidad dentro del recinto.

Esa filosofía se verá reflejada este año en algunas novedades, como el espacio Village, un escenario concebido como un rincón más pequeño, con ambiente de discoteca y estética inspirada en un pueblo de Castilla-La Mancha, donde el público podrá desconectar de los conciertos principales y vivir «otro rollo» dentro del propio festival.

Rodríguez-Rabadán insiste en que Oasis Sound quiere «escapar» del modelo de los «macrofestivales» o «festivales industriales», que, según lamenta, priorizan el volumen máximo de asistentes frente a la experiencia.

En su caso, defiende una propuesta basada en precios asequibles, espacio suficiente, zonas de descanso, decoración y una atención especial al entorno para que el público «disfrute del festival» más allá del cartel.

«Nuestra identidad es una experiencia tranquila, bonita, en un entorno natural», afirma el organizador, convencido de que no hay muchos festivales en España que puedan ofrecer una vivencia similar.

Por eso, sostiene que el principal valor de Oasis Sound no está solo en los artistas, sino en el ambiente que se genera durante dos días en La Solana.

IMPACTO EN LA COMARCA

El impacto del festival también se deja notar en la economía local y comarcal. Rodríguez-Rabadán admite que el alojamiento es «la mayor barrera» que encuentran, ya que la oferta en La Solana es limitada y cada vez llega más público de fuera de la provincia.

Aun así, recalca que el movimiento económico va mucho más allá del recinto. «Son miles de personas las que pasan por aquí», señala, al recordar que durante el día los asistentes comen en bares, visitan tiendas, consumen en gasolineras y generan actividad en el municipio.

Un impacto que, según defiende, también forma parte del valor de Oasis Sound para La Solana y para toda la comarca.

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