Hay que ir calentando motores, aunque parezcan lejanas las elecciones autonómicas y municipales en Castilla La Mancha están a la vuelta de la esquina. Que el tiempo pasa volando y nos pilla con el “calzón bajao”.

Como ciudadano tengo la impresión, tal vez vaga impresión, que algunos políticos de cuya dirección depende el futuro de su organización parecen no ser conscientes de estar de pie en un charco como decimos por aquí, al borde de un pozo que no lo consideran como tal, pero con un fondo bastante oscuro.

Sus decisiones o no decisiones políticas de aquí al sufragio, su actividad ciudadana de divulgación estableciendo un clima propicio, la designación de las personas que han de representar a su partido en la cita electoral; no puede convertirse en un cortejo de última hora para ver quién es el más alto, bajo, guapo o feo, palmero oficial o advenedizo, porque resulta que los ciudadanos ni son tontos, ni se les pueden tratar como tales, solo tienen que “pisar calle” como trabajo de contacto diario y fácilmente podrán sacar conclusiones al respecto; los avergonzados rumores que a la hora de depositar el voto se hacen notorios, sin pudor, por no haberlos atajado en su momento o no haber pasado a la acción inmediata y de manera contundente e inflexible.

Si por ser necesario hay que deshacer el círculo, se deshace, aunque resulte difícil, no vaya a ser que la miel se torne amarga. Las cosas, los hechos, las declaraciones, la compostura en tal o cual situación van tomando poco a poco un cariz que hace que te invada el desconcierto, que los pensamientos empiecen a dar vueltas en la cabeza de manera torticera, lenta, hundido en mil cavilaciones. Nada que se muestre claro y contundente para liberar la mente otorga mayor razón para poner en funcionamiento el pensamiento crítico. Como decía el filósofo: “un pensamiento no es tal si no es crítico”. No puedo estar más de acuerdo y siempre lo he ejercido a pesar de ser “ubicado” políticamente en lugar improcedente e injusto por sectarios profesionales que todos conocemos, opinando de semejante manera en redes sociales o intervención en otros medios.

Es necesario llevar a cabo un ejercicio de renovación de liderazgos y estructuras porque cada día nos encontramos con nuevos escenarios, cada día hay que adaptar las maneras de conexionar con los ciudadanos y cada día hay que prepararse para las citas electorales. Políticos amortizados, deambulantes, instalados en el sueño de los justos, rutinarios, mala imagen y demostrada peor gestión pública, no tienen cabida.

Aquellos que no le toman el pulso a su ciudad de manera permanente, están asistiendo de antemano a su entierro como servidores públicos. Creo que esto lo saben, pero no lo hacen. No es la opinión experta de un docto en la materia, soy consciente de ello, es la de un simple ciudadano que recoge el sentir de otros muchos tras cuarenta y cinco años pisando la calle, por tanto, la someto a criterio mejor fundamentado siempre dispuesto a debatir, pero no a discutir.

En cualquier caso, pónganse a trabajar seriamente y que los ciudadanos lo detecten, lo palpen, porque parece que no, aunque cabe la posibilidad de tratarse de una vaga impresión personal.

Félix Calle. Doctor en economía y empresa.

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