Ciudad Real ya mira a su Pandorga 2026 con nombre propio. Andrea León Zapata ha sido elegida Dulcinea tras la deliberación del jurado reunido en la Casa de la Ciudad, en una jornada marcada por los nervios, la emoción y el orgullo de representar a toda una ciudad.

El anuncio lo realizaba la concejal de Festejos, Mar Sánchez,  pasadas las siete de la tarde, poniendo fin a una elección “muy complicada” debido al nivel de las aspirantes. Según trasladaba, las siete candidatas reunían cualidades suficientes para haber sido elegidas, en un proceso en el que finalmente “han sido pequeños detalles” los que han marcado la diferencia.

Sánchez quiso agradecer públicamente el paso dado por todas ellas, subrayando su compromiso con la ciudad y con sus tradiciones. En sus palabras, se trata de mujeres “muy bien preparadas” que representan con solvencia el papel de Dulcinea y damas, figuras clave dentro de la identidad festiva de Ciudad Real.

Junto a Andrea León Zapata, el jurado ha designado como damas a María Fernández de Mera García y Silvia Pérez Velarde, completando así la representación oficial de cara a las próximas celebraciones.

La nueva Dulcinea, natural de Ciudad Real, cuenta con una trayectoria vinculada a la constancia y a su entorno más cercano. Formada en el colegio San José, orientó su camino profesional hacia el ámbito de la imagen personal, especializándose en peluquería y estética. Su experiencia en distintos establecimientos de estilismo de la capital le ha permitido consolidar su perfil en el sector. Además, mantiene una presencia activa en redes sociales como microinfluencer, colaborando con marcas y comercios locales, lo que refuerza su conexión con el tejido económico de la ciudad.

Tras conocer el fallo, Andrea León Zapata reconocía que no esperaba el nombramiento. Aseguraba que había vivido los días previos con muchos nervios, aunque también con ilusión. “Estoy muy contenta, con muchas ganas de afrontar lo que viene y súper emocionada”, expresaba.

“Un orgullo”

Sobre lo que supone asumir este papel, la nueva Dulcinea lo definía como “un orgullo”, destacando la responsabilidad de representar las raíces, las tradiciones y el amor por Ciudad Real y por la Virgen. También avanzaba que inicia ahora una etapa de preparación intensa para estar a la altura de un cargo que considera “lo más grande”.

Con esta elección, Ciudad Real da uno de los primeros pasos hacia su fiesta más emblemática. La Pandorga comienza a tomar forma con sus protagonistas ya designadas, en una edición que volverá a situar en el centro la tradición, la identidad manchega y el sentimiento colectivo de toda la ciudad.

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