Hay ocasiones en las que el deporte nos recuerda por qué merece la pena practicarlo. No solamente por las medallas, los tiempos o las clasificaciones, sino por todo aquello que hay detrás de cada persona que se pone un dorsal y decide enfrentarse a sus propios límites.
El caso de José Antonio Ruiz Fernández es uno de ellos.
José Antonio no apareció de repente en el triatlón paralímpico. Lleva años entrenando, compitiendo y participando en pruebas de triatlón, afrontando distancias y recorridos que requieren constancia, sacrificio y muchas horas de preparación. Y este año, después de un largo proceso, dio un paso que llevaba tiempo persiguiendo: iniciar el proceso de clasificación en paratriatlón ante la Federación Española de Triatlón. Después presentó su documentación y, tras la valoración correspondiente, recibió inicialmente una clasificación provisional.
El 22 de agosto llegó a Mérida. Allí no fue a hacerse una fotografía ni a comprar una camiseta.
Compitió. Y terminó tercero de España en la categoría PTS5, con un tiempo de 1:28:29. Los resultados publicados recogen además sus parciales: 17:25 en natación, 38:06 en ciclismo y 26:06 en carrera a pie.
Ese resultado es un hecho.
La medalla es un hecho.
La participación es un hecho.
El proceso de clasificación es un hecho.
Y el esfuerzo que hay detrás de todo ello no necesita que nadie lo adorne ni que nadie lo desprecie.
Por eso sorprenden determinadas afirmaciones.
Desde el Club Triatlón Puertollano hemos leído con sorpresa algunos comentarios realizados en redes sociales a raíz del reconocimiento público que se hizo a José Antonio.
En ellos se afirma, entre otras cosas, que los Campeonatos de España de triatlón paralímpico están “vacíos de gente”, que se compite prácticamente en solitario y que participar en determinadas pruebas pagando de tu bolsillo y comprándote tu propia ropa no significa representar a un país.
También se llega a afirmar que para estar en la selección española hace falta una convocatoria federativa y que “no se vende humo”.
Comprendemos que cualquier deportista pueda tener su propia interpretación de las cosas. Y comprendemos también que alguien con experiencia en el deporte paralímpico pueda aportar una visión diferente.
Lo que no compartimos es que esa visión termine convirtiéndose en un intento de restar valor al esfuerzo y al logro de otro deportista.
Porque José Antonio no ha dicho que sea campeón olímpico.
No ha dicho que sea una estrella mundial.
No ha dicho que sea profesional.
No ha dicho que tenga que ser considerado mejor que nadie.
José Antonio simplemente está haciendo algo mucho más sencillo y, para quienes le conocemos, mucho más importante:
está disfrutando del deporte que ama y está aprovechando una oportunidad que llevaba años esperando.
Un Campeonato de España no necesita que nadie le quite valor.
Decir que una competición tiene pocos participantes puede ser una valoración sobre el número de inscritos. Pero de ahí a afirmar que por eso carece de valor deportivo hay un trecho importante.
En Mérida hubo deportistas de diferentes categorías paralímpicas. José Antonio tomó la salida, completó los tres segmentos y terminó en el podio nacional.
No creemos que haga falta menospreciar a los rivales, ni a la competición, ni a la categoría para explicar que existen diferencias de participación entre unas pruebas y otras.
De hecho, si queremos que el deporte adaptado crezca, quizá deberíamos caminar precisamente en la dirección contraria: celebrar a cada persona que se incorpora, cada club que apuesta por ella y cada competición que ofrece un espacio para que pueda participar.
Porque el deporte paralímpico no crecerá diciendo que hay poca gente.
Crecerá consiguiendo que haya cada vez más.
Y José Antonio forma parte de ese crecimiento.
José Antonio no necesita que nadie le venda un sueño.
Y ahora tiene además la satisfacción de poder hacerlo dentro de una categoría que llevaba tiempo intentando alcanzar.
Y hay algo que también queremos recordar:
El Club Triatlón Puertollano lleva más de 25 años vinculado al triatlón de nuestra ciudad. No hemos aparecido ahora porque José Antonio haya conseguido una medalla.
Hemos estado antes.
Y estaremos después.
Nuestra filosofía ha sido siempre abrir las puertas a quien quiera practicar este deporte, independientemente de su nivel, su edad o sus circunstancias.
Precisamente por eso también nos parece importante recordar algo que forma parte de la historia reciente de esta situación.
Por eso creemos que también merece la pena recordar que una cosa es querer formar parte de un proyecto y otra muy diferente es cuestionar públicamente en Redes Sociales ese proyecto cuando las decisiones no coinciden con lo que uno/a esperaba.
Precisamente porque conocemos el esfuerzo que exige llegar hasta ahí, nos cuesta todavía más comprender que se pueda utilizar ese conocimiento para minimizar el esfuerzo de otro deportista.
Los éxitos propios no necesitan hacer pequeños los éxitos ajenos.
Ese debería ser uno de los principios básicos del deporte.
Podemos ser rivales.
Podemos discrepar.
Podemos pensar de manera diferente.
Podemos incluso discutir sobre reglamentos, convocatorias, categorías o procedimientos federativos.
Pero hay una línea que creemos que no se debe cruzar: la de intentar quitar mérito al esfuerzo de otra persona.
Los hechos están ahí.
José Antonio inició su proceso ante la FETRI.
Fue valorado.
Participó en Mérida.
Compitió en el Campeonato de España.
Terminó tercero de España en PTS5.
Y subió al podio.
Todo eso está documentado por medios de comunicación y entidades deportivas.
Y además hay algo que no aparece en ninguna clasificación:
los años de entrenamiento,
los problemas superados,
los kilómetros,
las horas de piscina,
las salidas en bicicleta,
las carreras,
los viajes,
las dudas,
los días malos,
y las ganas de seguir.
Eso no se compra con una camiseta.
Eso no se consigue con una publicación en redes sociales.
Eso no se regala.
Eso se construye.
Desde el Club Triatlón Puertollano no queremos alimentar ninguna polémica.
Queremos sumar.
Queremos que haya más personas practicando triatlón.
Queremos más deportistas con discapacidad compitiendo.
Queremos más clubes apostando por ellos.
Queremos más categorías.
Queremos más pruebas.
Queremos más niños, jóvenes y adultos descubriendo que el deporte puede cambiarles la vida.
Y queremos, sobre todo, que quienes hemos tenido la suerte de vivir el deporte entendamos que cada persona tiene su propia carrera.
Algunos competirán por ganar.
Otros por superarse.
Otros por recuperar una vida que creían perdida.
Otros simplemente por disfrutar.
Y todos ellos merecen respeto.
José Antonio no necesita que nadie diga que es mejor que nadie.
Tampoco necesita que nadie cuestione los méritos de otros deportistas.
Solo necesita seguir haciendo lo que lleva años haciendo: entrenar, competir, disfrutar y cruzar la meta.
Y mientras lo haga llevando el nombre de Puertollano, el Club Triatlón Puertollano estará orgulloso de acompañarlo.
Porque las medallas pasan.
Las publicaciones pasan.
Las polémicas pasan.
Pero los valores con los que uno practica deporte permanecen.
Y nosotros elegimos quedarnos con esos valores.
Respeto. Compañerismo. Inclusión. Esfuerzo. Perseverancia. Y deporte.
Lo demás, que lo decida cada uno.
Joaquín G.Cuevas Holgado – Presidente Club Triatlón Puertollano.
