Eduardo Muñoz Martínez.- La Iglesia de San Ignacio, actualmente regida por los Salesianos, de nuestra capital, acogió el sábado, conocido como de Pasión, – víspera del Domingo de Ramos -, el IV Concierto Sacro del Grupo de Cámara «Vox Regis», «Música y Redención», que se puede definir como una invitación a transitar el proceso de la Redención a través de la Polifonía, convirtiéndose las voces en el hilo conductor que une la vulnerabilidad humana con la esperanza del Consuelo.

Un lleno absoluto presentaba el templo, – con la presencia de una representación de la Corporación Municipal -, pudiendo el auditorio, (con las composiciones de Tomás Luis de Victoria, Jhon Sheppard, Felice Aneiro, Byrd, J. V. Berchem, Molfino y algunos temas de Gregoriano), disfrutar de una búsqueda de refugio que se vuelve serenidad; de un concepto de Redención que comienza con el reconocimiento de nuestra propia voz en la dificultad…, «nuestras voces, – dicen los miembros de » VOX Regis», ellos y ellas -, sólo encuentran el verdadero sentido cuando resuenan en el interior de quien les escucha», y el sábado, sin lugar a dudas, resonaron.

Las sopranos Teresa Sobrino, María del Prado Mora, Inmaculada Mora, Maribel Camacho y Carmen Rivas; Las voces «altas» de María Jesús Valiña, Mayte Prado, Mar Camacho, Nieves Nieto y Paloma Prieto; los y las tenores María José Fernández, Ramón Daniel Díaz, Jaime Molla y Jesús Alfonso Martín, y los bajos Gonzalo Plaza y Ramón Casas, alcanzaron el éxito más rotundo con el siguiente repertorio: Hosanna Filio David «Antiphona»; Pueri hebeaeorum; O Sacrum Convivium; Kyrie y Sanctus, ambos cantos del Oficio de Difuntos; Ave Verum Corpus; O Jesu Christe; Tenebrae Factae sunt; Caligaverunt ocu mei; O vos omnes; Veri Languores nosotros; O mors, ero mors tua «Antiphona»; Miserere mei «Salmo»; In pace; Christus factus est, terminando con un Avemaría que, como decimos en nuestra tierra, nos puso el vello de punta.

En el evento, – que aspira, con nuestro apoyo a convertirse en un ciclo anual de música sacra -, colaboraron la Familia Salesiana y el Excelentísimo Ayuntamiento capitalino.

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