El Gobierno de Castilla-La Mancha está financiando actualmente un total de 22 proyectos de investigación científica que están dirigidos a jóvenes por un importe de más de 900.000 euros.
La directora de la Agencia de Investigación e Innovación, Charo Serrano, ha visitado el proyecto ´Smart Power: la potencia muscular en el bolsillo´ que se está llevando a cabo en la Facultad de Ciencias del Deporte de la ciudad de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha y cuyo investigador principal es Julián Alcázar, perteneciente al grupo GENUD de Toledo.
Charo Serrano ha indicado que, del total de los 22 proyectos, 10 correspondientes a la convocatoria de 2023, por un importe total de 413.000 euros y 12 proyectos de la convocatoria de 2024, por un importe total de 489.000 euros y todos están financiados con fondos FEDER.
De estos 22 proyectos, un total de tres están orientados a la promoción de la actividad física como la promoción de envejecimiento saludable; la promoción de la actividad física entre el alumnado de centros de educación especial para desarrollar la autonomía del alumnado de estos centros o para identificar el perfil de actividad física y salud, así como los factores contextuales que modelan el tipo de práctica, en escolares de tres a 12 años del ámbito rural escasamente poblado o en riesgo de despoblación de Castilla-La Mancha.
La directora de la Agencia de Investigación e Innovación ha recordado que desde el año 2017 el Gobierno regional ha invertido casi dos millones de euros para financiar proyectos de investigación dirigidos por jóvenes investigadores e investigadoras, lo que supone el desarrollo de 53 proyectos en los últimos nueve años, que han venido a fortalecer las oportunidades en materia de investigación del talento más joven de nuestra región.
Este proyecto, que ha visitado Charo Serrano, se centra en tener un mejor conocimiento de la relación existente entre la potencia muscular STS, la capacidad funcional y el envejecimiento saludable a través de una app con la que se persigue tres objetivos: desarrollar y validar un algoritmo que detecte automáticamente el movimiento y calcule la potencia, contrastándolo con métodos de laboratorio; comprobar la viabilidad de la medición domiciliaria y sin supervisión; y caracterizar las diferencias por edad y sexo en personas de 40 a más de 80 años, y su relación con función cognitiva, la masa muscular, la fragilidad y la calidad de vida.
