Fiel a su cita con la memoria de los terribles ataques terroristas que causaron 192 víctimas mortales, el Ayuntamiento de Ciudad Real ha vuelto a celebrar un acto en el Parque de Atocha con el que la sociedad capitalina renueva “el compromiso de no olvidar” lo sucedido el 11 de marzo de 2004.

Veintidós años después de los atentados terroristas que causaron en Madrid 192 víctimas mortales, el Ayuntamiento de Ciudad Real ha renovado el compromiso de no olvidar una fecha que ha marcado la historia reciente de todo el país. El Parque de Atocha ha sido el escenario del acto con el que la ciudad ha querido recordar a los fallecidos, honrar su memoria y reafirmar el compromiso con la paz, la justicia y la dignidad.
El alcalde de Ciudad Real ha presidido el acto al que también han asistido numerosos representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de la sociedad ciudadrealeña y de la Diputación provincial, con su presidente a la cabeza. Francisco Cañizares ha abogado por la necesidad de mantener viva la memoria “para que la sociedad no olvide” y para honrar a las víctimas mostrando la empatía con sus familias “que sufrieron en sus carnes algo que podríamos haber sufrido cualquiera de nosotros”.
Por ello, el primer edil concluía su intervención destacando que el Ayuntamiento pretende con este acto “sencillo y humilde” ayudar a guardar “la memoria de unos hechos terribles y del comportamiento ejemplar” que tuvo la sociedad española y las propias víctimas que a lo largo de los años han desterrado sentimientos de revancha y odio para exigir sólo “dignidad y justicia”.
Francisco Cañizares y Miguel Ángel Valverde iniciaban el acto depositando una corona de laurel bajo la placa conmemorativa del monumento en memoria de los atentados del 11M. Después, el Pandorgo, Daniel Rodríguez, y la Dulcinea 2026, María Cieza, como representantes de los ciudadanos, han sido los encargados de dar lectura al manifiesto elaborado con motivo del Día Europeo en recuerdo de las Víctimas del Terrorismo que se conmemora cada 11 de marzo. Para finalizar, los asistentes han podido depositar una nota manuscrita con sus deseos en el “olivo de la memoria”.
