Un fragmento de cráneo humano de más de 200.000 años de antigüedad ha convertido al yacimiento de Ruidera (Ciudad Real) en uno de los enclaves paleoantropológicos más prometedores de Europa occidental. El fósil, denominado RVH-1, es el primer resto craneal humano publicado procedente de este yacimiento y sitúa definitivamente a Ruidera entre los grandes escenarios para investigar la evolución humana durante el Pleistoceno Medio.
El descubrimiento, publicado en la revista Journal of Human Evolution. es un trabajo liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), con la participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA), la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el grupo Patricia de la Universidad de Córdoba y otras instituciones nacionales e internacionales, según ha informado la Complutense en nota de prensa.
RVH-1 corresponde a un fragmento de hueso parietal recuperado durante las excavaciones arqueológicas del proyecto ‘Primeros Pobladores del Alto Guadiana (PPAG)’. Aunque se trata de un único fragmento craneal, su importancia es «extraordinaria», ya que constituye la primera evidencia fósil humana publicada del yacimiento y aporta información inédita sobre las poblaciones que habitaron el interior de la Península Ibérica hace cientos de miles de años.
«Durante décadas, la Submeseta Sur peninsular ha sido una de las regiones menos conocidas desde el punto de vista paleoantropológico. Este descubrimiento demuestra que Ruidera tiene un enorme potencial para ayudarnos a comprender quiénes fueron y cómo evolucionaron las poblaciones humanas que habitaron el sur de Europa hace cientos de miles de años», explica Daniel García-Martínez, investigador de la Universidad Complutense de Madrid y codirector del proyecto.
RECONSTRUIR LA HISTORIA
Las investigaciones forman parte del proyecto ‘Primeros Pobladores del Alto Guadiana’, codirigido por Daniel García-Martínez (UCM), Carlos A. Palancar (MNCN-CSIC) y Sara Díaz Pérez (University of Wroclaw), cuyo objetivo es reconstruir la historia biológica, cultural y ambiental de las poblaciones humanas que ocuparon la cuenca alta del Guadiana durante el Pleistoceno.
Aunque el yacimiento fue localizado hace más de una década, las excavaciones sistemáticas comenzaron en 2023 y han revelado un registro arqueológico y paleontológico excepcional. Hasta el momento se han recuperado miles de restos fósiles de animales, abundante industria lítica y numerosos restos humanos, lo que convierte a Ruidera en uno de los yacimientos más relevantes del Pleistoceno Medio en la Península Ibérica.
«Lo más importante de este hallazgo es que no se trata de un fósil aislado. Forma parte de un conjunto mucho más amplio que estamos estudiando y que permitirá reconstruir con mucho más detalle la evolución humana en esta región», señala Carlos A. Palancar, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales y codirector del proyecto.
MÁS DE 200.000 AÑOS DE ANTIGÜEDAD
Determinar la edad del fósil era uno de los principales retos del estudio. Para ello, el equipo aplicó una estrategia de datación de última generación que combinó técnicas de series de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente (OSL), analizando tanto el propio fósil como los sedimentos en los que apareció.
La participación de especialistas del Cenieh fue clave para establecer el contexto cronológico del hallazgo. Los resultados indican que RVH-1 pertenece al Pleistoceno Medio y tiene una antigüedad probablemente superior a los 200.000 años, una etapa decisiva en la evolución humana europea.
El análisis anatómico muestra que el parietal de Ruidera presenta una combinación de rasgos poco frecuente entre los fósiles europeos de esta época. Su morfología resulta especialmente interesante porque conserva características consideradas arcaicas y no encaja plenamente con el patrón observado en los neandertales clásicos.
Esta singularidad amplía el conocimiento sobre un periodo en el que distintas poblaciones humanas coexistieron y evolucionaron de forma diversa en Europa, África y Asia. Además, el hallazgo adquiere un valor especial por la escasez de fósiles humanos del Pleistoceno Medio procedentes del interior de la Península Ibérica, una región tradicionalmente poco representada en el registro paleoantropológico.
«El parietal de Ruidera presenta una combinación de características poco habitual en Europa occidental durante el Pleistoceno Medio. Su morfología es notablemente arcaica y se aparta del patrón observado en los neandertales clásicos. Este hallazgo nos recuerda que la evolución humana en Europa no fue un proceso lineal, sino un escenario complejo en el que coexistieron distintas poblaciones con historias evolutivas diferentes», destaca Daniel García-Martínez.
Los investigadores subrayan que la publicación de RVH-1 representa únicamente el primer resultado de un proyecto mucho más amplio. Las campañas de excavación han recuperado nuevos restos humanos que continúan siendo estudiados mediante técnicas de paleontología virtual, geocronología, anatomía evolutiva y biología molecular.
El objetivo es reconstruir con una precisión sin precedentes la historia de las poblaciones que habitaron el Alto Guadiana durante el Pleistoceno y comprender mejor su papel en la evolución humana europea.
«Este fósil es solo la punta del iceberg. Ruidera tiene todavía mucho que contar sobre la evolución humana en Europa y estamos convencidos de que seguirá proporcionando hallazgos de gran relevancia científica», concluye Sara Díaz Pérez, codirectora del proyecto.
Con este descubrimiento, Ruidera se consolida como uno de los yacimientos emergentes más prometedores de Europa occidental y abre una nueva ventana para comprender la evolución humana en el interior de la Península Ibérica, una región hasta ahora escasamente representada en el registro fósil humano.

