IU-Puertollano se ha sumado a la denuncia del sindicato STR manifestando su «firme rechazo y preocupación» ante «la propuesta de reestructuración planteada por la dirección de Repsol en su Complejo Industrial de Puertollano y las contradicciones evidentes entre el discurso oficial y las repercusiones reales para la plantilla trabajadora», todo ello a pesar de que la propia empresa ha aclarado este martes que se trata de una adaptación de su estructura organizativa reubicando algunos puestos «sin afectación al empleo».
«Esta reducción encubierta de puestos clave supone una merma real en capacidades técnicas, experiencia y operatividad, lo que podría repercutir negativamente en condiciones laborales, seguridad industrial y calidad del trabajo», apunta IU-Puertollano, añadiendo que «es inaceptable la eliminación o debilitamiento de puestos de trabajo estructurales en un centro productivo de gran carga técnica y estratégica, que además aporta empleo y riqueza a nuestra comarca».
Para la formación de izquierdas, «no se puede hablar de futuro industrial y transición tecnológica si se destruye empleo cualificado bajo el falso argumento de reorganización, y menos aún cuando la propia empresa presume públicamente de inversiones y nuevos proyectos con impacto económico en la zona. Es llamativo que, mientras se habla de estructuras organizativas sin afectación al empleo, los sindicatos alertan de que estos cambios suponen una pérdida de conocimiento especializado y responsabilidad profesional, que no se compensa con meras declaraciones corporativas».
Así, IU apoya «plena y solidariamente» a la plantilla de Repsol y a las organizaciones sindicales «en su exigencia de transparencia, participación y respeto al empleo» y exige a la dirección de la compañía «que retire cualquier propuesta que suponga recortes encubiertos o merma de las condiciones laborales». Asimismo, instan a las administraciones públicas competentes a «que intervengan y garanticen el empleo y los derechos de los trabajadores frente a procesos que pueden generar precariedad, deslocalización y debilitamiento industrial en nuestra ciudad».
«La transición energética y los desafíos tecnológicos deben ir de la mano de empleo digno, formación, seguridad laboral y diálogo social real. Rechazamos que se utilice la transformación industrial como excusa para recortar derechos y capacidades técnicas de la plantilla. En este sentido, la defensa del empleo y la industria local deben ser prioridades para todos los actores públicos y privados», finalizan.
