El I Encuentro GrupOretania de cantautores reúne este sábado 16 de mayo a las principales voces y poetas de la región bajo el lema de la paz y la identidad cultural. La figura de Javier Segovia centrará la jornada matinal como el referente imprescindible que sembró la semilla del movimiento artístico manchego.
El próximo sábado 16 de mayo, el patio de La Alhóndiga de Villanueva de los Infantes se convertirá en un espacio para el recuerdo y la creación. Bajo la organización del Grupo Oretaniay con la colaboración del Ayuntamiento local, se celebrará el primer encuentro de cantautores y poetas manchegos, una cita inédita que busca unir generaciones a través de la música y la palabra.
El evento pondrá un énfasis especial en el legado de quien es considerado el precursor de la canción de autor en nuestra tierra. A las 12:30 horas, tendrá lugar la conferencia-mesa redonda titulada “La figura de Javier Segovia, en la raíz de los cantautores manchegos”, un acto cargado de nostalgia que será presentado y dirigido por el cantautor Vicente Castellanos.
En este reencuentro con la memoria participarán Alberto Segovia, hermano del artista, junto a Javier Naharro, Jesús Romero y Adrián López, integrantes de la Asociación Amigos de Javier Segovia. Juntos desgranarán la influencia de un autor que, años después, sigue siendo el faro de la identidad cultural y la concordia en la región. La entrada será libre hasta completar el aforo.
Javier Segovia
Hay artistas que necesitan décadas de carrera para dejar una huella, y hay otros, como Francisco Javier Segovia Molina (1953-1977), que solo necesitaron 23 años para volverse inmortales. Lo que comenzó como la voz de una generación que buscaba libertad en la Transición, se ha consolidado como el patrimonio sentimental de toda una provincia.
La biografía de Javier es la de un destino interrumpido. Formado en las aulas del histórico IES Maestro Juan de Ávila, Segovia emergió en la década de los 70 como una de las voces más prometedoras de la canción de autor en Castilla-La Mancha. Sus letras no eran simples rimas; eran retratos sociales y existenciales influenciados por la efervescencia de la Transición.
Sin embargo, el 7 de febrero de 1977, un trágico accidente de tráfico silenció su voz física con solo 23 años. Lo que nadie pudo detener fue el eco de su obra.
Si Javier Segovia es un nombre imborrable es, en gran medida, por el Himno a la Pandorga. Lo que comenzó como una composición lírica se ha convertido en un rito litúrgico para los ciudadrealeños. Cada 31 de julio, miles de gargantas se anudan en la Plaza Mayor para cantar aquello de «Mi pueblo es un pueblo blanco…», en un acto que trasciende lo musical para convertirse en un símbolo de identidad colectiva.
«Javier tenía la capacidad de ver lo que otros ignoraban de nuestra rutina y elevarlo a la categoría de arte», comentan desde la Asociación Cultural que lleva su nombre, encargada de que su legado no se llene de polvo en las estanterías de la historia.
Amigos de Javier
La memoria es un músculo que hay que ejercitar, y en Ciudad Real, los «Amigos de Javier Segovia» son sus mejores entrenadores. Desde 2008, esta asociación —formada por músicos y amigos contemporáneos del artista— ha rescatado temas como Aldonza, Preludio o Puzzle, demostrando que la producción de Javier iba mucho más allá de su éxito más mediático.
Sus conciertos anuales en el Templete del Prado son ya una cita ineludible. Allí, la música de Segovia se despoja del luto y se viste de fiesta, demostrando que un artista nunca muere mientras sus canciones sigan siendo la banda sonora de las nuevas generaciones.
Hoy, una calle en su ciudad natal y el cariño unánime de los vecinos mantienen viva la figura de un hombre que, en palabras de sus allegados, era «puro sentimiento». Javier Segovia no llegó a ver la democracia consolidada ni la autonomía de su región, pero dejó escrita la partitura que une a todos los manchegos bajo un mismo sentimiento.
Mientras haya una guitarra en un rincón de Ciudad Real y alguien entone los primeros acordes de su himno, Javier seguirá allí: joven, eterno y profundamente manchego.
Voces y versos
Vicente Castellanos, coordinador del apartado musical, destaca la singularidad de este evento: «Estamos a muy pocas fechas de un encuentro especial, nunca antes realizado, donde intérpretes de épocas diferentes se unen por la defensa de la paz, el entendimiento y el amor».
Por la tarde, a las 18:30 horas, el patio de La Alhóndiga se llenará de música y lírica en un recital que fusionará a los siguientes protagonistas: Por parte de los cantautores, participarán Alfredo Sánchez, Ángel Aguas, Víctor Manuel Gutiérrez (Febo), María De Toro, Sandalio Morales, Vicente López de Sande y el propio Vicente Castellanos.
En cuanto a los poetas, bajo la coordinación de Luis Díaz-Cacho Campillo, intervendrán Eloísa Pardo Castro, Juan José Guardia Polaino, Luis Romero de Ávila, Presentación Pérez González y Teresa Sánchez Laguna, contando con Marciano Sánchez Cabanillas como poeta invitado.
Este I Encuentro GrupOretania no es solo un festival, sino una declaración de principios: la reivindicación de la cultura manchega como un puente de unión y un refugio para la sensibilidad artística en tiempos de cambio. El encuentro en La Alhóndiga no será solo un evento de un día, sino la confirmación de que la cultura manchega posee una raíz profunda y compartida. Mientras las voces de hoy sigan rescatando los versos de ayer, la figura de Javier Segovia continuará siendo ese ‘pueblo blanco’ donde siempre es posible encontrarse. La música y la poesía demuestran, una vez más, que son el lenguaje más puro para defender la paz y la identidad de una tierra que nunca olvida a sus maestros.
