La teoría de la ventana rota surgió de un experimento de psicología social que desarrolló el psicólogo estadounidense Philip Zimbardo en 1969. En dicho experimento, se colocaron dos coches en perfecto estado, mismo color, marca y modelo, en dos lugares diferentes: el Bronx (barrio neoyorquino conocido por sus altos índices de delincuencia, más en aquella época) y Palo Alto (zona rica de California con poca delincuencia). Una vez ubicados, les retiraron las placas de matrícula y dejaron el capó levantado para ver qué sucedía.

Al comenzar es experimento se vio cómo el coche aparcado en el Bronx fue rápidamente desmantelado, mientras que el de Palo Alto se mantuvo intacto una semana. Entonces Zimbardo decidió romperle una ventana al coche de Palo Alto para indicar de manera más clara el abandono del vehículo. A partir de ese momento, los vecinos de Palo Alto saquearon y destrozaron el coche al igual que había sucedido con el del Bronx.

Las conclusiones a las que llegó Zimbardo fueron que la percepción de que algo está abandonado, y que su destino no le importa a nadie, puede desencadenar comportamientos que incluso pueden contravenir las convicciones de quienes las llevan a cabo, pudiendo llegar hasta la comisión de delitos. Todo ello sugiere que se deben corregir inmediatamente los pequeños desórdenes para evitar un subsiguiente deterioro en cadena.

Este estudio sociológico de comportamiento social por colectividades de individuos se puede también extrapolar al comportamiento de las naciones. Por ejemplo, cuando el 24 de febrero de 2022 el ejército ruso comenzó la invasión de Ucrania, provocando una guerra que aún continúa, abrió la caja de Pandora (rompió la ventana del coche) de un orden mundial que había estado funcionando, al menos en Occidente, desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, después del desastre de Gaza y tras la actuación militar de los EE. UU. sobre Venezuela, se da un paso más en la vandalización del orden mundial. ¿Con qué legitimidad se le va a pedir ahora a Rusia que se retire de Ucrania? Desde luego no se lo podrán pedir los EE. UU. A ver quién le prohíbe ahora a China que se apodere de Taiwán, cuya adhesión viene reclamando desde hace decenios. No parece haber duda de que ya estamos iniciando un Nuevo Orden Mundial. Los anteriores órdenes surgieron como conclusión de una gran guerra y este está por ver en los albores de este nuevo año 2026.

Casimiro Pastor

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