Los datos del IPC del mes de marzo, publicados hoy por el INE, sitúan la inflación en un 3,7% en Castilla-La Mancha, tres décimas por encima del dato nacional. Estos datos posicionan a la región como la tercera con la subida más alta solo detrás de Madrid y Galicia. En términos mensuales, la inflación en Castilla-La Mancha aumentó un 1,5%.
Los precios subieron en todos los sectores de producción respecto al año pasado, y donde más crecen los precios en la región es en transporte.
Esta importante subida, se explica principalmente por el fuerte encarecimiento de la gasolina y el gasóleo, derivado del mantenimiento y la escalada del conflicto bélico en Oriente Medio, que ya está generando un notable impacto sobre los precios, y una elevada incertidumbre, tal y como ha explicado la secretaria de Empleo, Igualdad, y Políticas Sociales de UGT CLM, Isabel Carrascosa.
“Está claro que no podemos hacer ninguna previsión sobre la evolución de precios en este 2026, ya que todo queda supeditado a la evolución de la guerra, así como a su impacto sobre los mercados energéticos internacionales y las cadenas de suministro. En este contexto, desde UGT CLM valoramos de forma favorable las medidas aprobadas para hacer frente al impacto de la guerra en Irán, pero insistimos en la necesidad de avanzar hacia medidas más focalizadas y eficaces, especialmente mediante ayudas directas dirigidas a los colectivos más vulnerables, así como en mantener un proceso continuo de diálogo y evaluación”.
Otro asunto que ha destacado la responsable de empleo del sindicato en la región es la necesidad de articular medidas de protección social y financiera para mitigar el impacto sobre las familias hipotecadas más afectadas por la subida del Euribor; así como la importancia (ahora más que nunca) de reforzar el diálogo social para garantizar que las familias no pierdan poder adquisitivo.
“En materia de negociación colectiva se hace más necesario que nunca garantizar que los salarios no pierdan poder adquisitivo. Los convenios colectivos con cláusulas de garantía salarial son una herramienta fundamental para proteger a la clase trabajadora frente a una inflación que no han provocado, evitando que el peso de la crisis recaiga, una vez más, sobre quienes viven de su trabajo. Es imprescindible que estas cláusulas se generalicen y se activen de forma efectiva, asegurando la revisión automática de los salarios conforme a la evolución de los precios y defendiendo así unas condiciones de vida dignas frente a la volatilidad económica y geopolítica”.
