La Fundación Miguel Fisac, con sede en el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real, recibió el pasado sábado, 29 de agosto, la visita de un grupo de alumnos de la Tokyo Metropolitan University, acompañados por el prestigioso profesor Yoshihiko Ito, en el marco de un viaje académico por España y Portugal destinado a documentar sus futuras investigaciones y tesis.

La delegación japonesa, que durante su recorrido internacional ha visitado ciudades como Oporto, Valladolid, Madrid y Barcelona, reservó un espacio destacado para la provincia de Ciudad Real con el objetivo de conocer de primera mano algunas de las obras fundamentales de Miguel Fisac, uno de los arquitectos españoles más relevantes del siglo XX y una de las figuras de mayor proyección internacional de la arquitectura castellano-manchega.

La visita pone de manifiesto, una vez más, el interés que despierta internacionalmente la obra de Fisac y el valor del importante patrimonio arquitectónico que se conserva en la provincia de Ciudad Real.

Un recorrido por la arquitectura de Fisac

El itinerario comenzó en Daimiel, localidad natal del arquitecto, donde los estudiantes pudieron analizar el Instituto Laboral, construido en 1951 y considerado una de las obras fundamentales de la primera etapa de Fisac y un destacado ejemplo de la combinación entre arquitectura orgánica y arquitectura popular.

El recorrido continuó con las viviendas de El Parterre, donde Fisac experimentó con su patente de encofrados flexibles de hormigón, y el Mercado Municipal, otro ejemplo de la capacidad del arquitecto para integrar soluciones contemporáneas con elementos propios de la arquitectura tradicional.

La visita técnica estuvo guiada por el presidente y el vicepresidente de la Fundación Miguel Fisac, David García-Manzanares y Fidel Piña, respectivamente. También contó con la participación de Daniel Reinares Fisac, nieto del arquitecto, cuya aportación permitió acercar a los estudiantes no solo a la dimensión profesional de Fisac, sino también a su faceta más personal.

En Almagro, Daniel Reinares Fisac abrió además las puertas de la casa familiar de Miguel Fisac, permitiendo a la delegación conocer de primera mano un espacio especialmente vinculado a la vida y trayectoria del arquitecto.

Ya en Ciudad Real, los estudiantes pudieron contemplar el Ayuntamiento, obra de Fernando Higueras, y la Casa de la Cultura, proyectada por Miguel Fisac, antes de desplazarse a la sede de la Fundación Fisac.

Allí fueron recibidos por el presidente y la vocal de la Demarcación de Ciudad Real del Colegio de Arquitectos de Castilla-La Mancha, José Antonio González Baos y Raquel Ochoa González de Osuna, respectivamente, quienes pusieron a disposición de los investigadores la documentación colegial que puedan precisar para el desarrollo de sus futuras tesis doctorales.

Por su parte, David García-Manzanares mostró a los estudiantes parte de los fondos que conserva la Fundación, entre ellos planos originales de algunos de los proyectos más singulares de Fisac, maquetas y objetos vinculados a su trayectoria personal y profesional.

La Fundación Miguel Fisac custodia un importante legado documental que permite profundizar en la evolución de la obra del arquitecto daimieleño, sus procesos creativos y sus innovaciones constructivas, constituyendo un valioso recurso para investigadores, arquitectos y estudiantes interesados en su arquitectura tanto en España como a nivel internacional.

De Ciudad Real al mundo

Tras su estancia en la provincia, la expedición académica continuó su recorrido hacia Madrid, donde completará su investigación visitando otros edificios relevantes de la trayectoria de Fisac, entre ellos la iglesia de Santa Ana, el complejo de los Padres Dominicos, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el edificio de IBM en el Paseo de la Castellana.

Para el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real y la Fundación Fisac, esta visita supone una nueva muestra del interés internacional que continúa despertando la obra de Miguel Fisac, pero también una oportunidad para reivindicar el extraordinario patrimonio arquitectónico que conserva la provincia.

El hecho de que estudiantes y profesores llegados desde Japón incluyan Ciudad Real en sus itinerarios académicos para estudiar la obra de Fisac constituye, además, un recordatorio del valor de un legado que, por su proximidad, puede pasar inadvertido para quienes conviven diariamente con él.

La mirada internacional de quienes recorren miles de kilómetros para conocer la arquitectura de Fisac contribuye así a redescubrir y poner en valor un patrimonio que forma parte del paisaje cotidiano de la provincia, pero cuya relevancia trasciende ampliamente sus fronteras.

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