En una época definida por la inmediatez y la incertidumbre global, Villamanrique ha decidido detener el tiempo para escuchar. El XVIII Encuentro Oretania de Poetas, celebrado en el Centro Cultural ‘Carlos Piqueras Medina’, no ha sido una cita literaria más; ha sido la consolidación de un proyecto que, bajo la coordinación de Luis Díaz-Cacho Campillo y el impulso del Grupo Oretania, reivindica la poesía como un acto de resistencia cultural.
La elección de Villamanrique como sede de esta decimoctava edición —que coincidió estratégicamente con el Día Mundial de la Poesía— subraya el vínculo histórico y emocional del municipio con las letras. El alcalde de la localidad, Luis Luna Gómez, fue el encargado de inaugurar el encuentro, destacando el «honor» de recibir a autores que, a través de sus versos, ofrecen una mirada distinta sobre la realidad.
Durante su intervención, Luna Gómez trazó una semblanza de lo que significa la cultura para su gestión, alejándola de lo meramente ornamental para situarla en el centro de la identidad del pueblo. «La poesía no es solo un género literario», señaló el regidor, «es una forma de detenernos, de sentir y de pensar». En sus palabras, la poesía actúa como un mecanismo necesario para «mirar mucho más adentro de nosotros y escuchar mejor», algo vital en tiempos de ruido y prisas.
El lema de este año, «Palabras para la paz y para la vida», marcó el tono de un recital que buscó ser un bálsamo frente a la «barbarie de la guerra». El alcalde hizo un llamamiento a la unidad a través de la sensibilidad, defendiendo que «los pueblos que apuestan por la cultura son pueblos que crecen en identidad, en convivencia y en riqueza interior».
El encuentro también sirvió para reconocer la labor de quienes, tras bambalinas, hacen posible que la poesía siga viva en la provincia de Ciudad Real. El alcalde dedicó unas palabras de especial gratitud a la organización del Grupo Oretania y, muy significativamente, a Luis Díaz-Cacho Campillo, a quien agradeció el «esfuerzo y el trabajo de coordinación» para que estos encuentros sean una realidad tangible.
Al cerrar su intervención, Luis Luna Gómez reafirmó el compromiso de su ayuntamiento: hacer que Villamanrique «siga latiendo a través de la cultura». En un acto donde la música también tuvo su espacio, quedó claro que, para este municipio del Campo de Montiel, la palabra sigue siendo la red de salvamento más sólida para construir una sociedad más humana y unida.
Juan Camacho
Tras adherirse a las palabras del alcalde y agradecer la hospitalidad de una localidad que “sabe acoger la palabra con naturalidad”, el prologuista destacó que esta decimoctava edición, organizada por el Grupo Oretania, nace de un “optimismo lúcido” y de la convicción de que la reflexión es el mayor respeto a la vida.
“Este libro coral no es una varita mágica, pero sí contiene la sabiduría de quienes convierten su tiempo en versos para solidarizarse con quienes sufren el desaliento”, afirmó Camacho. En su intervención, definió la obra como un “umbral” desde el que se alza la voz de poetas que han profundizado en su compromiso ético, ofreciendo la palabra como “defensa frente a la barbarie y resistencia ante la violencia normalizada”.
Juan Camacho hizo un llamamiento a la conciencia colectiva frente a la propagación del odio en el mundo actual: “Sabemos que no es fácil sostener la paz solo con la razón, pero antes de que el odio se propague, debemos dar una oportunidad a la palabra que intenta cruzar el horizonte”.
Con un tono reflexivo sobre la fragilidad humana, recordó que “el tiempo es el único milagro real que poseemos” y que libros como este representan la generosidad de compartir la ilusión con la bondad. “Cada poema es un vínculo que puede heredar la siguiente generación; un gesto que busca dar más de lo que recibe”, añadió.
Para finalizar, el autor rescató un aforismo propio que resume la esencia del encuentro: “Quizá en la sopa de letras se encuentre el verdadero maná del hombre”, reafirmando así su gratitud a los poetas participantes y al Grupo Oretania por mantener viva esta “aventura literaria” que demuestra que, en el fondo, “no somos tan diferentes como creíamos ser”.
Luis Díaz-Cacho
Díaz-Cacho inició su intervención agradeciendo la hospitalidad del municipio y el apoyo del alcalde, la concejala de Cultura y la directora de la biblioteca: “Estamos en un marco incomparable donde subyacen los mismos sueños y retos de paz y esperanza de Don Quijote y Sancho Panza”.
El coordinador recordó los inicios del proyecto en 2009 junto a Julio Criado y María Jesús Gallego, destacando la consolidación de una iniciativa que ha logrado editar 18 libros temáticos y celebrar otros tantos recitales. “Parece mentira que aquella primigenia idea de poner en valor a los poetas de nuestra provincia haya sido capaz de perdurar y ofrecernos hoy esta celebración de la palabra y la vida”, señaló.
El discurso adquirió un tono profundamente humano al abordar la temática actual: “No es entendible que en pleno siglo XXI la palabra quede relegada por las armas y la muerte oculte el abrazo. Retrocedemos a ritmos de masacre y genocidio, de lo que llaman ‘daños colaterales’ de esta sinrazón”.
Ante esta coyuntura, Díaz-Cacho definió al grupo de poetas participantes como un «ejército de versos»: “Unimos nuestras palabras para exigir la paz en todos los rincones del mundo y gritar que otro mundo es posible”. Asimismo, agradeció la sensibilidad del prologuista de esta edición, Juan Camacho, de quien destacó su compromiso y humildad.
Uno de los momentos centrales fue el homenaje a Vicente Castellanos Gómez, reconocido por el Grupo Oretania por su labor de difusión cultural y por haber musicado numerosos poemas de autores locales. “Su generosidad y empatía le hacen merecedor de esta mención honorífica por su intensa labor de apoyo a la creatividad”, afirmó el coordinador.
Finalmente, Díaz-Cacho extendió su gratitud a los músicos locales y a los «poetas del barro» (los alfareros Ángel Leal y Graci Arias), concluyendo con un firme deseo: “Hace falta que la voz de mucha gente se eleve por encima de las balas. En nuestros labios la palabra, para gritar que necesitamos, más que nunca, la paz en nuestras vidas”.
Vicente Castellanos
El cantautor Vicente Castellanos, ofreció un discurso cargado de compromiso cultural y social. Lejos de personalizar el reconocimiento, Castellanos prefirió definirlo como un «logro colectivo»y un síntoma del «esplendor literario» que atraviesa la provincia.
Durante su intervención, el cantautor se distanció del concepto tradicional de éxito: «No me gusta la palabra éxito porque nunca lo he pretendido; prefiero llamarlo logro, participación o aportación. Esto no es un éxito personal, sino las ganas de aportar cosas, y no las aporto yo solo». En este sentido, subrayó su papel como «cantautor de poetas», afirmando que su obra no existiría sin la materia prima de los escritores locales: «Ya llevo unas 70 canciones de poetas manchegos; es un cancionero necesario que refleja el buen momento de la poesía en Ciudad Real».
Castellanos destacó la singularidad del movimiento poético provincial, comparándolo con otras regiones: «Somos centros neurálgicos de un movimiento que no valoras hasta que sales fuera. En lugares como Madrid o el País Vasco se asombran de esta liturgia de la palabra y de la identidad que hemos creado aquí. Debemos estar orgullosos de este proceso porque todos somos protagonistas».
El premiado vaticinó que, en el futuro, se recordarán los años 20 del siglo XXI como una etapa de esplendor cultural en la provincia: «Alguien dirá que Ciudad Real vivió un momento de gran energía especial, un espíritu compartido por poetas y cantautores».
En el tramo más emocional de su discurso, Vicente Castellanos vinculó la cultura con el contexto geopolítico actual, aludiendo al sufrimiento en el mundo: «No vamos a cambiar el mundo, eso es evidente. Estamos como estamos por culpa de unos pocos que, segurísimo, no leen poesía. Pero nuestra identidad es que nosotros sí la leemos».
Para el cantautor, este factor de identidad es la mayor defensa frente a la adversidad: «Aunque estemos rodeados de todo lo contrario, nuestra identidad es lo fundamental. No somos uno ni dos; somos muchos, tenemos fuerza y, aunque no cambiemos el mundo, el mundo no nos cambiará a nosotros«, concluyó entre aplausos.
Poetas participantes
Llegados a este punto fue el momento de que, sobre el escenario del Centro Cultural Carlos Piqueras Medina, resonarán las voces de los y las poetas participantes: Aarón Guardia Pérez, Antonia Piqueras, Antonio Maldonado, David Gómez, Diana Rodrigo, Elisabeth Porrero, Eloísa Pardo, Juan José Guardia Polaino, Lucia Maldonado, Luis Díaz-Cacho, Luis Romero de Ávila, Manoli López, Marciano Sánchez, Montserrat Rayo, Nieves Fernández, Pilar Serrano, Ramón María Díaz-Cacho, Raquel García de la Bayona, Teresa Sánchez Laguna. Todos ellos con el acompañamiento magistral de Vicente Castellanos y las clarinetistas Sofía Rodríguez y Saray Gallego.
