Como cada 8 de septiembre, las calles de Puertollano volvieron a convertirse en un escenario de tradición, cultura y devoción con motivo de la festividad de la Virgen de Gracia, una jornada profundamente arraigada en el sentimiento de la ciudad y en la memoria de varias generaciones.
Un año más, la Agrupación Folclórica Virgen de Gracia ha recogido el testigo de una tradición que se remonta a 1989, cuando las familias Díaz y Simancas comenzaron a elaborar la tradicional alfombra de sal para recibir el paso de la Virgen de Gracia. Desde entonces, y durante más de tres décadas, esta costumbre ha formado parte de la celebración del 8 de septiembre, convirtiéndose en una de esas tradiciones que permanecen en la memoria colectiva de toda una ciudad. En esta ocasión, ha sido confeccionada con más de 2.000 kilos de sal, y que es el resultado del esfuerzo, la dedicación y el cariño de todas las personas que, año tras año, hacen posible que esta tradición continúe.
Más allá de su valor artístico y artesanal, esta alfombra representa la memoria de quienes estuvieron antes y el compromiso de quienes hoy toman el relevo para que la tradición no se pierda. De este modo, una costumbre que forma parte de la identidad de Puertollano continúa escribiendo su historia generación tras generación en torno a la Virgen de Gracia.
Por su parte, la Asociación Cofrade 13500 volvió a contribuir a embellecer el recorrido de la Virgen, especialmente la calle Aduana, en su parte ancha, donde los balcones fueron cuidadosamente engalanados para acompañar y realzar uno de los momentos más esperados de la jornada.
Como broche a la celebración, la asociación organizó también una emotiva petalada que llenó de pétalos las calles al paso de la Virgen de Gracia. Un instante cargado de emoción y simbolismo, en el que el silencio, la música y los pétalos se unieron para expresar, de una manera sencilla pero profundamente sentida, el cariño y la devoción que Puertollano profesa a su Patrona.
Con estas iniciativas, asociaciones, familias y vecinos vuelven a poner de manifiesto su compromiso con la conservación de las tradiciones y del patrimonio cultural y religioso de la ciudad, contribuyendo a que el 8 de septiembre continúe siendo una fecha marcada en el calendario y, sobre todo, en el corazón de los puertollanenses.
La jornada volvió así a dejar una imagen de tradición, sentimiento, fe y participación, demostrando que las costumbres que forman parte de nuestra historia siguen teniendo un lugar especial en el presente. Porque mantener una tradición no es únicamente repetir lo que hicieron quienes nos precedieron, sino recoger su legado, hacerlo nuestro y entregárselo a las generaciones que vendrán.
Y así, entre sal, flores, música y emoción, Puertollano volvió a salir a la calle para encontrarse con su Virgen de Gracia, manteniendo viva una tradición que, año tras año, continúa uniendo a toda una ciudad en torno a su Patrona.
